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martes, 24 de julio de 2012

63.- Epi sobrio primero: La Manaza Fantasma



Sí, ya estoy aquí de nuevo... El plasta de las Galaxias. Pero es que me quedaba una cosa por contar:


Había una vez un cine en la plaza de Isabel II de Madrid, más conocida como Plaza de Ópera, que se llamaba Real Cinema. Tenía una pantallón de cojón de mico mareao, en curva, gigante, donde se veían películas de fotogramas de 70 mm. en “Cinerama” o “Cinesmascope”, que no sé lo que era exactamente, pero que permitía ver las películas al doble de grande de lo que se ven ahora, cosa que estaba muy bien a no ser que te tocara la primera fila.
Una magnífica tarde de 1977 vi un precioso cartelón sobre la fachada de la dicha sala de proyecciones que anunciaba una “peli” de riguroso estreno con el pretencioso título de “La Guerra de las Galaxias”. Dado el nivel de los efectos especiales de la época, me imaginé algún truño de ciencia ficción serie B, que por otro lado me encantan, así que sin dudarlo compré la entrada y tras pillar las preceptivas palomitas y darle una propinilla de cincos duros al acomodador, me senté en la butaca central de la fila de en medio de la mitad de la sala. 



Se apaga la luz… estruendo de timbales y fanfarrias y logo de la “Twenty Century Fox”… Hasta ahí, todo normal. Fundido en negro… silencio… letras azules… rótulo: “Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana…” ¡Coño! exclamé sorprendido para mis adentros, empieza como un cuento, eso está bien… y pasa de las típicas movidas catastrofistas de la humanidad en los lejanos futuros de 1990 o ¡2000!... De repente, un bofetón de notas musicales de orquesta sinfónica asaltando mis oídos. ¿Qué coño pasa aquí? me pregunté ¿Se han equivocado de peli? ¿No se suponía que las películas de ciencia ficción tienen bandas sonoras compuestas por enajenados de sanatorio psiquiátrico a los que les han dejado un teclado “Casio” y un sintetizador como terapia? ¡Aquello era una sinfonía clásica en toda regla! ¡Y la música era de puta madre!... Aquello prometía… Luego salieron unas letras que se perdían en el espacio exterior. ¿Nos encontramos en un periodo de Guerra Civil? ¡No jodas que me he equivocado y me he metido a ver alguna españolada! ¿Rebeldes? ¿Imperio? ¡Bien!... las letras perdiéndose a lo lejos… la bonita sintonía musical se tranquilizó… espacio… estrellas… y de repente sucedió algo mágico, mi mundo cambió por completo en menos de un minuto. Una nave espacial surgía de la parte superior de la pantalla, estaba siendo bombardeada por luminosas ráfagas láser y de su casco surgían explosiones humeantes entre el estruendo de las detonaciones. El hecho de que en el vacío del espacio interplanetario no se propague el sonido y de que no haya oxígeno que permita ese tipo de deflagraciones me dio ya lo mismo para siempre. Una gigantesca fragata imperial blanca abarcaba entonces toda la pantalla, persiguiendo a su presa, al abordaje, como en una película de piratas. Y yo babeaba de satisfacción. ¿Pero qué es esto?  ¡Era inspirado! ¡¡Era genial!! 2 horas después ya era un jovencito sensiblemente más feliz y estaba completamente enamorado de Carrie Fisher, quería tener una espada láser como fuera, Darth Vader me parecía el villano de villanos de la historia del cine y en definitiva, estaba enganchado de por siempre al universo “Star Wars”. 


Un servidor, con 17 añitos recién cumplídos, en compañía de las gemelas Leia Orgiana y María
de la Consolación Orgiana. La gran fiesta en la estrella ideal ¡de la muerte!

Algo debe tener esta película que ha hecho que lo mismo que sentí yo, lo sintieran millones de espectadores, incluso en épocas en que los efectos especiales ya eran sensiblemente mejores. No nos cansábamos de ver la cinta una y otra vez, los niños adaptaban sus trajes de judo para disfrazarse de Luke Skywalker, coleccionábamos los cromos y nos comprábamos linternas con tubos telescópicos de plástico para simular sables láser. Era la locura.

Excelente Álbum y colección de cromos. Yo hice la "cole" y tenía lleno el álbum, pero creo que lo he perdido. ¡Cagon tó!

Luego llegarían las secuelas: Gran film la segunda parte "El amperio contra Paca" de Irvin Kershner (reconocido por críticos, cineastas y cinéfilos en general) y muy bueno también "El Retonno del Jedi" de Richard Marquand. Y siglos después, con mejores medios y más millones, el propio George Lucas se puso detrás de las cámaras para filmar los episodios 1, 2 y 3. Pero jamás ninguno de esas cintas lograría tener el "duende" o la magia que poseía la maravillosa película original. Hay gente que no se cree que el hombre haya pisado la luna y que el director del “Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza” sea el mismo que poco después pergeñó la insoportable “El pato Howard”.   
Últimamente, a Lucas se le ha ido la olla por completo y no para de sacar reediciones de la saga con retoques digitales, absurdos añadidos y cagadas de todo tipo. Ya hay más de 5.000 millones de firmas que piden la inmediata congelación en carbonita del afamado director. A ver si se está quietecito.

Lucas en carbonita, para preservar sus constantes, después de entrar en shock por su manía de supervisar personalmente todos los productos de su franquicia. A la derecha, el producto en cuestión. 


Y vamos ya con el festival de chorradas frikoides, para empezar, monográfico de Leia, que empieza con la habitual viñeta cómica:


Seguimos con "Darth Mother" revelando su verdadera identidad y... ¡Anda! ¡Mira lo que hace la guarra de su hija!: De pendoneo playero con su nuevo "churri", un guardia "gonorreano" del palacio de Jabba, y jugando con su peluche ewok favorito. ¡Yuuupiii!



Más tontunas: Si se te acerca un wookie y te toca una teta, déjale, no se vaya a mosquear igual que cuando pierden al ajedrez galáctico.



Y ahora, plagiando por to el morrazo a nuestro insigne colaborador Guelox y a Iniesta... ¡¡Caramelos PEZ galácticos para todos!!




¿Quién coños es el último? ¿Un piloto de caza imperial o un hombre rana de Tatooine?


Unas recomendaciones de moda nunca vienen mal. Esta es la tendencia en el imperio para esta primavera-verano... 

El bañador modelo R2D2 de la chiquita de los tatuajes me trae por la calle de la amargura.
O a lo mejor es simplemente la chiquita de los tatuajes... ¡¡Buuufff!!

Ahora, Un poco de propaganda militarista...


Y una tira cómica cojonuda:


 Y una pequeña muestra de la descacharrante parodia de "Star Wars" que hicieron los chicos de "Padre de Familia":



Y ya, para terminar (os lo juro)... un chiste malo: Se abre el telón y se ve a Epi, de "Barrio Sésamo", completamente sereno y ganando una carrera a 14 borrachos. Al fondo, un siniestro ectoplasma gigante con forma de mano. ¿Cómo se titula este "post" "u" "entrada"?

Rafael Martínez Sainero, Pirata 2012


miércoles, 13 de junio de 2012

34.- Tuz peorez PEZadillaz

Ilustración © Tyler Davis, 2010

Quien no conozca los dispensadores de caramelos Pez, icono de la cultura chuchera del siglo XX, bien se merece una colleja en el pezcuezo.  Estos utensilios, quizá inspirados en los cargadores de balas de las armas automáticas, se inventaron en 1948 con la sana intención de que los fumadores empedernidos llevaran encima un sustituto del mechero que les ofreciera un dulce y les hiciera olvidar el cigarrillo por un rato. 

Su uso se extendió más tarde al público infantil y fue tal su éxito que ha durado hasta nuestros días. Actualmente se celebran exposiciones con auténticas piezas de coleccionista, e incluso cuenta la leyenda que EBay se creó para poner en contacto a empedernidos buscadores de estos juguetes. 

Chica Pez en un cartel de los años 50 y dispensadores variopintos.


Cuando pensamos en estos artilugios nos vienen a la cabeza precisamente eso: sus cabezas; divertidos bustos que reproducen dulces personajes de dibujo animado. Pero... hay otros seres  realmente terribles, espantosos, horripilantes, espeluznantes, extraídos directamente de nuestras peores pesadillas, que se han colado en el universo Pez, y no precisamente por su cara bonita. ¡Cabezas monstruosas ofreciéndote caramelos! ¿No da cierto repelús llevarte uno a la boca? ¿Y si son ponzoñosas cápsulas de veneno que adelanten tu cita con la muette?



Si desean conocer los "Pez" más monstruosos jamás creados, sigan adelante... y piensen si realmente es apetecible acercar la boca a uno de estos engendros infernales y tomar un caramelo surgido de sus entrañas, sin sentir un estremecimiento en el estómago. EmPEZamos:



El terror más clásico: el conde Drácula, con cara de cachondeo, y el monstruo de Frankenstein,
que parece haberse quedado "sobao" en la caja.



Si en la noche de Halloween se reparten caramelos,
¿quién mejor que estos fantasmales personajes para hacerlo?



Unos zombis chupiguays de la muerte.
¿Qué mente enferma es capaz de zamparse un caramelo salido de "eso"?
(Bueno, el de la derecha, al menos, tiene cara de buen chaval...).



La Criatura del Pantano, otro monstruo clásico.
A éste lo de ser Pez le viene que ni pintado.





Sabores alienígenas: el entrañable ET (felices 30 años, por cierto), 









los bichejos de Monsters vs Aliens y una mosca chupadora de otra galaxia.



Y hablando de aliens, caramelos de ácido corrosivo cortesía del octavo pasajero.



También llegados de galaxias muy, muy lejanas, los monstruos, cyborgs y androides de Star Wars,
con Darth Vader a la cabeza (je je... ¿lo pillas?, cabeza, qué bueno...!)



Monstruos en sentido literal: Mike y Sully (no te sorprendas si te encuentras un pelo
en los caramelos) de la genial peli Monstruos SA y El monstruo de las galletas,
Triqui para los amigos. A la derecha, más bestia que monstruo y más divertido
que temible, vistiendo pantalón marrón... Taz, el Diablo de Tasmania.



Del mundo de los superhéroes no podía faltar el otro
Monstruo de las Galletas, Hulk, y sus compañeros en los Vengadores.



El Lagarto, monstruoso enemigo de otro conocido superhéroe Marvel, Spiderman.
Este dispensador Pez protagonizó la anécdota de la última producción cinematográfica del hombre araña
(The Amazing Spiderman. 2012), al aparecer en internet cuando aún se especulaba sobre quién sería
el malo de la peli en esta nueva entrega, desvelando de un plumazo la respuesta.
Con respecto a la foto del dispensador de Spiderman de la derecha, bueno... sin comentarios, no seamos guarros.



Más monstruos reptilianos: el tyranosaurio Rex, de la obra maestra de Pixar Toy Story,
y las Tortugas Ninja, también maestros, pero de las artes marciales.



Del mundo de la fantasía nos llegan Gollum, que nunca le hace ascos a un buen pez,
el agridulce ogro Shrek y un troll tuerto de cabeza roja no identificado, pero mazo feo




Los monstruos del rock y el merchandising, Kiss, no podían faltar en el universo Pez.



El Príncipe William y Kate Middleton, tan monstruosos ellos.
Con éstos caramelos nos ha realmente espeluznado...



Y para terminar, dos de mi invención: el Fangtooth Ogrefish, el Pez más monstruoso,
y el Pez Onziyo, que no da miedo pero da igual... el caso es que salgan tetas!