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domingo, 10 de enero de 2016

404.- STAR WARS "El Despertar de la Siesta"

Este "post" u "entrada" tiene "spoilers" a cascoporro. Si todavía no has visto la película, no sigas leyendo



Star Wars “El despertar de la Siesta” 
(Crítica “sinematográfica” del Pirata)

Con las palomitas camufladas en un doble fondo del bolso y las entradas que me regaló mi querido retoño, nos presentamos mi chica y yo en el cine para intentar recrear las mismas sensaciones que hace 30 tacos, en el Real Cinema de la Plaza de Ópera.

Mi chica, y para esto tiene buen ojo (uno solo, pero bueno) salió del cine tras ver “Star Wars, The Force Awaken” diciendo (y spoilereando alegre): 

- ¡Pshé! Es muy bonita y está muy entretenida pero… ¡Demasiado Han Solo para mi gusto!... ¡Menos mál que le han matado!  - y lo decía cruzándose con los espectadores que entraban para la siguiente sesión y que todavía no la habían visto. ¡Ja, ja, ja, ja!

Oye, pues lo mismo tiene razón.

Fans de la franquicia esperando en la cola el cine.


A mí, que soy un fan absoluto de la saga, me ha parecido una gran peli, una preciosa peli. De hecho estoy seguro que la veré varias veces y cada vez me irá gustando más y más, una vez repose en lo alto de mi estantería totémica junto a otros mitos guardados en DVD´s. Pero como todas las segundas (o séptimas) partes, hay muchas cosas que me crujieron un poco dentro de la mollera.


Yo y Mi chica, vestidos para la ocasión de tan importante evento.


Y a partir de aquí cambiad de sitio web, o iros al facebook a ver lo felices que son vuestros colegas, porque pienso poner verde a to quisque y abrasar esto con enormes “spoilers” como truños de Troll (avisadus summun sumus):


¡¡¡iros al fafebook a echaros flores y a daros con el dedito!!! ¡Pero coooooooño!


La crítica en cuestión:

¡Pero buenooo!... ¿No se suponía que la alianza rebelde había derrotado al Imperio Galáctico? ¿Nos hemos quedado treinta años bailando lambada en los bosques de la luna de Endor? ¡Vaya panda de inútiles! En poco menos de tres décadas han dejado que los malos se curren otra estrella de la muerte mucho más bestia y ellos siguen igual, con cuatro cazas de “ala X” mal contados y puteados a modo por un tipejo de negro. Debe ser que tienen vocación de rebeldes y no quieren el poder. Definitivo: La República no sabe gobernar. Deberían dejar todo en manos de algún dictador.



Nada ha cambiado en tan largo periodo de tiempo: El merchandising es el mismo. Mismas naves, mismo vestuario… bueno, algo sí ha cambiado: Tattoine se llama ahora Yakku, los androides ahora no son tambores de lavadora, son balones de fútbol adidas con cabeza tipo R2. ¡Ah! Y el sable láser del malo tiene guardas, a modo de espadón de Cónan, pero luminosas.
¡Y menudos progenitores nos han resultado ser Han y Leia! Un contrabandista sinvergüenza y un princesa pija caprichosa dada al alcohol no es que sean los candidatos ideales a “Padres del año”, pero de eso a que tu chaval se convierta en… ¡¡el nuevo Vader!!... ¡buf!.. ¡un poco fuerte! ¿No?

El director JJ (Jar Jar Abrams) ha ido a lo seguro. Tiene razón en decir George Lucas que Star Wars episodio 7 “El despertar de La Fuerza” es una peli retro. Toma excesivos elementos de la saga original y destila nostalgia y excesivo respeto en cada uno de sus (bellísimos, eso sí) fotogramas.

El portero se ha movido, tú... ¿Quien tira al final la falta?




La cinta es una maravilla visual. Los efectos son de óscar, está realizada con una exquisita perfección y sigue paso a paso el esquema argumental de “Star Wars”. Esto es: Espacio, desierto, taberna galáctica, espacio, batalla final con naves y batalla final con espaditas de luz. Fin.

Jar Jar Abrams no se pilla los dedos, se deja de senados, políticas de recortes y midiclorianos y va al grano desde el principio: ¡Acción, aventuras, ritmo! Es el despertar de la siesta-letargo en la que nos había sumido el tío papadas George en las tres cintas previas.

Los personajes nuevos tienen, eso sí, mucha fuerza: 
Daisy Ridley como Rey, una recolectora de chatarra del planeta desértico Jakku, con mucha sensibilidad a la fuerza, es un gran personaje… La prota absoluta de la peli junto al drioide BB8. Gran trabajo.



John Boyega como Finn, un Stormtrooper que renuncia a la Primera Orden y se une junto a Rey a la Resistencia. Sobreinterpretado, histriónico y se pasa de gestual. Culo demasiado gordo… ¡En fin!... Había que meter un negro sí o sí ¿No?

Adam Driver como Kylo Ren, el malo malísimo. Miembro del Lado Oscuro de la Fuerza que admira obsesivamente a su famoso abuelo el Lord Sith, Darth Vader,  y que además lidera un grupo llamado «Los caballeros de Ren» y comanda las tropas Stormtrooper de la Primera Orden. Buen trabajo interpretativo que destaca más cuando se quita la máscara, al igual que destacan su gran napia y sus orejones.



Harrison Ford como Han Solo, ex-contrabandista amigo de Luke y esposo de la princesa Leia. Hace de mentor de Rey y Finn en la aventura y es el padre de Kylo Ren.

Peter Mayhew como Chewbacca, el viejo guerrero Wookie y amigo de Han Solo. Nada nuevo en la Galaxia. Como siempre, parte imprescindible del decorado.



Oscar Isaac como Poe Dameron, un piloto de Ala-X de la Resistencia, considerado como "el mejor de la Galaxia". Parece que va a ser prácticamente el prota, pero desaparece de la peli para reaparecer para palmear la espalda del negro y cargarse a unos cuantos cazas imperiales. Testimonial al final. Esperemos que lo recuperen para el once inicial en próximas entregas.

Carrie Fisher como generala Leia Organa, ex-princesa de Alderaan, ahora líder de la Resistencia, que es lo que le mola a ella. Es hermana de Luke, esposa de Han Solo y madre de Kylo Ren. Está muy acabadita, la pobre… con lo buenorra que estaba, jooo!


De pibón de bandera con peinado de ensaimada a viejuna amargada con cara de asco.


Mark Hamill como Luke Skywalker, un maestro Jedi que se retiró a algún lugar de la galaxia, atormentado por el pasado. Es tio de Kylo Ren. Es el que menos ha cobrado (y currado) de toda la peli.

Andy Serkis como el Líder Supremo Snoke, maestro de Kylo Ren y una poderosa figura del Lado Oscuro de la Fuerza. Su holograma es ganso de cojones.

Domhnall Gleeson como el general Hux, comandante de la Primera Orden encargado de la Base Starkiller. Junto a Kylo Ren son la mano derecha de Snoke.

Anthony Daniels como C3PO, un droide de protocolo al servicio de la familia Skywalker a lo largo de los años. Cada vez hace menos gracia y se mantiene como parte del atrezzo. ¡Mientras no revivan a Jar Jar Binks vamos bien!

Kenny Baker como R2D2, el droide mecánico protagonista absoluto de toda la saga "Star Wars", amigo de C3PO y de Luke Skywalker. Le tienen en pause toda la peli, como a Luke.

La dirección artística del film es una autentica pasada. Gozada absoluta


Max von Sydow como Lord San Tekka, un importante aliado de la Resistencia en el planeta Jakku. Él es lo suficientemente mayor como para haber coexistido con los Caballeros Jedi antes de las Guerras Clon, y nunca creyó en las mentiras que acusaban a los Jedis de traidores a la Galaxia. Era un explorador y miembro de la Iglesia de la Fuerza, por lo que a pesar de no ser un Jedi, adhería a sus ideales y creía que no volvería a existir el equilibrio entre los lados de la Fuerza hasta el retorno de los mismos. Después de múltiples aventuras se retiró a vivir a Jakku, en posesión de un fragmento de mapa que conducía a la ubicación del Primer Templo Jedi, donde probablemente se ocultó Luke Skywalker por remordimiento tras la caída en el Lado Oscuro de Kylo Ren.

Y… ¡Atención pregunta! ¿Por qué Max Von Sydow sigue teniendo el mismo careto que en “El Exorcista” hace mil años?… ¿Es hermano de Jordi Hurtado? ¿Ha hecho un pacto con Satanás?

Lupita Nyong'o como Maz Kanata, una pirata contrabandista. Apenas sale.



Gwendoline Christie como la capitana Phasma, sargenta de hierro de la Primera Orden que manda en la tropa casi más que el general Hux. Viste una preciosa armadura de soldado de asalto cromada en negro brillante aceitoso que es una delicia ¡Yo quiero una!... 



Y para terminar, deciros que no he podido reprimir una sensación de leve tristeza… Esta película es un refrito que me resulta demasiado familiar. Lamentablemente, nada me sorprenderá ya del mismo modo como aquel surgir de la nada del crucero imperial persiguiendo a la nave rebelde de Alderaan de la princesa Leia. Un universo nuevo se instalaba en tu vida y se grababa a fuego en tu cerebro. Ahora ya hemos jugado con su merchandising más de tres generaciones y solo resta hacer el friki con los disfraces en cada convención.

"Afotos nostalgia" de la primera peli... ¡Maravillosa juventud!


Pues eso, que tiene razón una crítica que he leído por ahí en la que se afirma que esta peli parece más un “remake” que una secuela, de puro reverente y respetuosa que se muestra con respecto a la cinta original de Lucas.

Y ya puestos a poner críticas de otros (o sea, hacer el perro)…

"Es una película eficaz que Abrams parece haber afrontado partiendo del Libro de Reclamaciones del Fan Airado (...) Su película funciona pero no inventa (...) Lo mejor: el carisma acorazado de Han Solo. Lo peor: no hay imagen que no evoque algo ya visto." Jordi Costa: Fotogramas

Dice Peter Bradshaw, de “The Guardian”:
"Hay muy pocas películas que me agoten facialmente después de sonreír durante 135 minutos, pero ésta es una de ellas (...) Dentro del cine, sentí algo que no recordaba desde mis 16 años: no saber si estallar en lágrimas o en aplausos."

¡Siento algo que no sentía desde...!

Bueno, eso que dice Bradshaw es muy personal, cada uno tiene un nivel de capacidad de emocionarse distinto de los demás. No sientes lo mismo con 17 años que con 55. Pero aunque la fascinación por el universo “Star Wars” sigue viva en mi cerebro… el arrebato ha desaparecido. Es ya algo mío, familiar... en realidad es patrimonio de la Humanidad. Es como la primera vez que ves el acueducto de Segovia o la plaza de España de Sevilla, que te quedas alelao, pero la segunda ya solo resta seguir aplaudiendo. 

Rafael Martínez Sainero, Pirata 2016





jueves, 6 de agosto de 2015

373.- MINISTERIO DE REEDUCACIÓN Y DESCANSO



Bajo a la calle para echarme un cigarrito y me siento en un banco frente a la fachada de un centro de fisioterapia. Ocupo el tiempo de consumición del venenoso cilindro en leer los rótulos del establecimiento y me llama la atención uno de los muchos servicios que ofrece:

“REEDUCACIÓN DE TRASTORNOS CRANEOCERVICALES Y TEMPOROMANDIBULARES”

Medito en el significado de la frase y por mucho que lo intento, no acabo de encontrarle la lógica. Que yo sepa, se puede intentar reeducar a un gitano que se dedica a enajenar el cable de cobre ajeno, o a un blanco que dispone de fondos públicos y de tarjetas “Black” para solazarse en un club de “pilinguis”, o a un islamista mugrebí radical adiestrado desde niño en el odio, pero no se puede reeducar un trastorno. Bajo esa misma premisa, yo puedo intentar concienciar socialmente al retortijón de estómago que me sobreviene tras el café con leche mañanero. 
Imagino que el buen comunicador de marketing del centro de fisioterapia, al que también podría reeducarse en cuestiones semánticas, querría decir que es al sufridor del trastorno al que se le puede reeducar a la hora de afrontar los adecuados ejercicios de rehabilitación.

Es una causa perdida, pienso. Desde que la Real Academia de la Lengua Española se dedica a legalizar palabros como Palabro, Almóndiga, Papichulo, Descambiar y Toballa, creo que el cobre seguirá siendo enajenado, los políticos seguirán follando gratis con el dinero de los impuestos y los islamistas seguirán haciendo el cafre con la excusa de que Alá es grande. 

¡Cuánta reeducación sería necesaria! Yo, de momento, ya tengo a mi trastorno craneocervical repasando la gramática de Nebrija. 

Rafael Martínez Sainero, Pirata 2015

Tarjetas Mastrincar de la Obra Sucia de Caja Madrid / Campañas para hacer risa a costa de excluidos sociales /
Tiernos infantes educados en el amor a sus imanes / Simpáticos mugrebíes de Quatarluña manifestandose
a favor de los derechos de la mujer, ¡Cómo está el Mundo!


martes, 5 de mayo de 2015

365.- LOS VENGADORES La Era (y el arado) de Ojo de Halcón

Atención AVISO WARNING ATCHUNG: Este post contiene Spoilers, faltas de ortografía y gifs animados.

Alan Silvestri The Avengers

Allá por la mitad de los años 70 del siglo pasado, cuando tenía 14 primaveras y me cogía todos los domingos la P-17 (la “camioneta” que me llevaba desde Carabanchel bajo hasta el Rastro) solía regresar a casa con un montón de tebeos de Los Vengadores, que en aquella época estaban editados en España por la Editorial Vértice. En todas sus portadas figuraba una frase fascinante: NOVELAS GRÁFICAS PARA ADULTOS. A falta de seis años para que la diñara Franco, Franco, Franco, lo de “para adultos” no se refería a las ensaladas de hostias o a la violencia que desplegaban sus personajes en las viñetas. Se refería a los modelitos ajustados de los héroes y heroínas y las inocentes situaciones pseudoeróticas con las que los guionistas gustaban de salpimentar las tramas. Esos enredos sentimentales, esa sutil concupiscencia insinuada, esos deseos ocultos de los personajes, colocados en bocadillos que terminaban en círculos cada vez más pequeños y que apuntaban a las cabezas de los torturados titanes en mallas, molaban un montón. Y en ocasiones eran mucho más interesantes que los mezquinos planes para conquistar el mundo del villano de turno.


Puestecillo del Rastro con tebeos ¡El Paraíso Terrenal! / Fanta Naranja era muuuuucho refresco. Y la P-17 era
muuuuucha camioneta. / El Piri con pinta macarra 70´s y el ejemplar de "Cuidado con la visión"... Mítico!!

Cuando la formación inicial de los poderosos Vengadores de Jack Kirby y Stan Lee (Hulk, Ironman, El Hombre Gigante, Thor y La Avispa) decidieron tomarse un merecido descanso, dejaron el equipo en manos del Capitán América, aun traumatizado por su repentino renacer de su hibernación y por la muerte de su querido compañero adolescente Bucky. Para completar el equipo no se les ocurre otra idea que reclutar a un peligroso arquero archienemigo de Ironman y compañero del temible Espadachín; y a dos potentes jovenzuelos ex miembros de la Hermandad de los Mutantes Diabólicos: Wanda y Pietro Maximoff, hijos del mismísimo Magneto. ¡Ahí es ná! Este cambio de formación significó un vuelco brutal en la línea argumental de los cómics de los Vengatas. Un aumento de calidad directamente proporcional a la disminución de poder de combate del grupo. ¡Aquello era maravilloso! El otrora delincuente fichado Ojo de Halcón era, por aquellos felices días de tebeos y rosas, el novio de la Viuda Negra, y salían y se dejaban a cada escarceo de la bella espía con el comunismo radical de detrás del telón de acero. También miraba con buenos ojos el fogoso arquero a la espectacular Wandita Maximoff, le entraba en cuanto podía y se frustraba con sus continuos desplantes. O sea, un gilipollas de libro: encantador, gracioso, chulo, pelín macarra, indisciplinado, rebelde. Con una mala uva impresionante, iba metiendo la pata en cada episodio y se ponía cansino reclamando para sí la jefatura del grupo al “abuelo” Rogers. 


La más genuina de las formaciones vengativas. Puro folletín. Relaciones tortuosas. Mal rollito garantizado.

Los gemelos mutantes están también para terapia de choque. Son muy racistas y aun recelan de la raza humana que tanto daño les ha hecho, no se fían ni del mayordomo Jarvis. Su relación es un círculo cerrado anegado en celos y sobreprotección que roza el Incesto. Wanda, a pesar de los recelos de su adorado y paranoico hermanito "rapidín", es una hermosa moza en edad de merecer y siente una poderosa atracción hacia su jefe, el legendario Capitán América. No solo le fascinan su entereza, valentía y nobleza, sino también sus bien torneados bíceps y abdominales. El capi sin embargo no está para tonteos con veinteañeras de la Europa del Este, aun siente algo muy profundo por Bucky y de enrollarse con alguien, sería con el teenager mascota del grupo, Rick Jones.




Es evidente que todo esto es incompatible con el pacato ideario filosófico de la factoría Disney. En “Vengadores, la Era de Ultrón” vemos a un Clint Burton que pasa de tener un oscuro pasado en Budapest con la agente Romanov en la primera peli, a plantar nabos y arreglar cosechadoras en una granja de Arkansas en esta segunda entrega. Poco a poco, desde "Ultomates (verdes fritos) Avengers" le han ido despojando al arquero de sus características originales y se las han ido pasando a Tony Stark. Hasta dejarle al pobre convertido en Don Pim Pom.

Vemos también a la mejor espía/asesina de la historia evolucionar de un pasado siniestro bañado en sangre, con hospitales de niños masacrados, a transformarse en una frustrada mamá traumatizada por su origen a la que los palurdos niñardos de Burton llaman “Tía Natacha”… ¡Joder, si además llegan a ambientar la cinta en la época navideña y sale Thor desenvolviendo regalos, salgo del cine y poto! ¿Es demasiado tarde o existe aun la posibilidad de arrancar de las garras de Disney lo poco que queda del espíritu MARVEL? Ya sé que esta patochada ya se mostraba en los cómics "Ultimate Avengers", pero semejante babosa filosofía de valores familiares y de “American Way of Life” ya huele. Los hijos de puta estos puritanos se han cargado a mis dos personajes preferidos y los han untado de mantequilla de cacahuete. Ya puestos, sustituyamos el Quinjet a reacción por Chitty Chitty Bang Bang. 




¡Ah, otra cosa! Si hay algo mítico, intocable, venerable... en el Universo MARVEL, esto es el glorioso escote de La Bruja Escarlata. Y estos papanatas van y me ponen a una tipa vestida de mercadillo bielorruso con acento soviético… ¡Y con los poderes cambiados ¡Buf! Y el caso es que al principio de la proyección la cosa prometía, con una imagen cuasi demoníaca del personaje, y efectos de cinta de terror. Pero estos “mejorados” pasan de villanos rencorosos a voluntarios de la Cruz Roja en dos escenas. Casi con la misma celeridad que Anakin Skywalker se pasa al lado oscuro de la Fuerza.

Una sola de las viñetas de los cómics tenía más sensualidad y erotismo que todas las pelis de MARVEL juntas.

Es que me imagino la reunión de Joss Whedon con los trajeados ejecutivos moñas expertos en mercadotecnia:

- ¡Oh, my God, Joss... No debemos olvidar el target de los niños de 4 a 12 años, la venta de juguetes y merchandaising supone un 40% de los beneficios netos de la marca!

- Otra cosa, Joss, muchacho, me temo que debes eliminar la escena de cama de Banner y Nat, y sobre todo el momento de transformación cuando ella le baja la bragueta.


Nat y "Big Guy" una pareja imposible. Hulk y Hulkbuster: lo mismo.


No me extraña que Whedon esté hasta la polla de esta gente. Mercaderes que fagocitan el arte. Fundamentalistas evangélicos de doble moral y escaso escrúpulo. Yo no digo que Vengadores deba ser un baño de sangre tipo “Sin City” o “300”, o una orgía desenfrenada, pero habrá un término medio en algún lado. Por no morir, no muere ni un solo ciudadano sokoviano o wakando, y eso que el desparramo es de escala 20 en la escala de Richter. 
Joss Whedon necesitaría desarrollar su creatividad en un estudio independiente con el dinero de una gran multinacional… Utopías… La libertad para mirar escaparates que decía Manolo Tena. ¿Qué pasó con las NOVELAS GRÁFICAS PARA ADULTOS?



El cómic book del cambio generacional / Visi y Wanda. Momento tórrido / El cómic "ande conosimos" a Ultrón 5


Esto es un producto manoseado por demasiada gente, huele a cambio de guión continuo, a recortes de metraje, a correcciones a peor. No hay frescura o espontaneidad. Me estoy acordando de Star Wars, también en las garras de la Disney… ¡Dios nos pille confesaos!

- El láser que sale de la empuñadura del sable es un símbolo demasiado fálico, señor director, y me faltan Ewoks en el guión.

Reconozcámoslo, somos marionetas en la cuerda, hilos sutilmente manejados por Hydra, el monstruo con cabeza de Walt Disney y millones de brazos de ejecutivos, economistas, creativos, dibujantes, cineastas, informáticos, jugueteros, periodistas, actores y actrices... Si nos cortas un Edward Norton nos crecen dos Ruffalos. Todo está estudiado al milímetro. Y es un poco triste...






Bueno, pero ¿Y la peli? ¿Qué tal la peli? Cinematográficamente hablando…




Ya estaba avisado de que esta secuela de “Los Vengadores” iba a ser más “oscura”. Lo que ignoraba era que era en sentido literal. Yo no sé si es la bombilla del proyector de la sala 1 de los multicines de Guadalajara (España), que la han comprado en un chino, o si es mi vista que falla más que una escopeta de feria, o si la culpa es de los montadores, pero tengo la sensación de haberme perdido más de media película. En un continuo “¡Espera niño, echa esa escena para atrás que no me ha dado tiempo a ver ná…!”
Creo que estoy ya solo para cintas de cine independiente afgano. O para el oculista. 
Y es que la mitad de las escenas de peleas están localizadas en interiores mal iluminados. Curioso es que a Quicksilver, el más rápido de todos los superhéroes junto a Flash, sea al que mejor se vea… Deberían promulgar un decreto ley obligando a los directores de cine a poner más escenas en cámara lenta. ¡Y de día! Y prohibiendo los montajes con la cámara dando botes…. En esta secuela hay infinitos planos de menos de medio segundo de duración. Un mareo solo soportable por ojos adolescentes.


Maravillosa ilustración del maestro López Espí para el número 25 de los Vengadores de Vértice.


El argumento, al margen de algunas agradables sorpresas, es más previsible que un árbitro pitando al Madrid en Champions, es transición pura y dura a la espera de la batalla contra Thanos. Pero tampoco seamos tan negativos… La peli es un espectáculo de primera, está bien producida y es muuuuy entretenida; de hecho, las 2 horas largas de metraje se pasan en un “pis pas” y te quedas con ganas de más. Lo mejor: Que la Visión mola mucho, y el incompleto grito del capi al final... ¿Y el Villano de turno? El malo es esta vez un robot maloso con complejo de edipo, voz inquietante y síndrome de pinocho bipolar, pero en ningún momento llega a dar mal rollo... todo lo contrario. De hecho yo estoy de acuerdo con sus razonamientos. Sus miles de ultroncitos están de relleno para que los Vengatas los destrocen a placer. La peli no está mal, repito, pero sale uno del cine con una extraña sensación. Como si en vez de cabrito asado en Pedrezuela te hubieras comido una hamburguesa del Mac Donald´s mienras un tolili te agita por los hombros... Artificio, vanalidad… ni un solo gramo del espíritu que inundaba a Stan Lee cuando se juntaba con Kirby para inventar historietas inocentes y auténticas. Ni un ápice de la ilusión que me arrebataba cuando la P 17 regresaba a Carabanchel, y sobre mis rodillas cargaba una bolsa llena de “Novelas Gráficas para Adultos”, a pesar de ser yo tan solo un niño. 

© Rafael Martínez Sainero 






jueves, 23 de abril de 2015

363.- DESCANSAREMOS, Aunque nunca nos cansemos de Chéjov



"Revolution" (Beatles Cover) Stone Temple Pilots

Otra de las implacables críticas teatrales ¡A Todo Color! de “EL PIRATA Fanzine”

Hoy:
DESCANSAREMOS
(Revisión a lo “modelno” y “descarnao” de la obra “Tio Vania” de Antón Chéjov)

VERSIÓN de Jesús Laiz / DIRECTOR José Bornás 

SINOPSIS: Chéjov en estado puro: Una panda submoscovitas nos cuentan sus miserias ahogadas en vodka y sus crisis existenciales. Hasta aquí nada nuevo: Gran texto y magníficas interpretaciones. La sorpresa viene cuando alguien pasea por la sala dándole al manubrio de una vieja cajita de música.





Tras unas cuantas décadas alineado, alienado (o como se diga) con contracultura basura americana aliñada de testosterona superheróica, decido aceptar una invitación para ir al teatro y darme una somera duchita de intelectualidad. Algo así como ir al Spá un día y pretender curarse las lesiones de toda una vida. ¡Iluso de mí!
Entramos en el curioso local “NAVE 73” (que hace referencia en su nombre al tipo de edificio y al aforo) y nada más sentarme constato que el título de la obra no es un presagio para lo que le espera a mi culo si permanece sentado un buen rato en esa grada cutre de andamio de obra. Miro bajo el asiento y descubro un flotador de patito hinchado… ¡La cagamos, tía Vania! A ver si esto va a ser una performance de esas más raras que un perro verde, que hacen interactuar a los espectadores y te van dando sustos a lo “La Fura dels Baus”… ¡Ah, no! Yo no me pongo el flotador de patito en la cabeza se pongan como se pongan.

Mientras esperamos el comienzo de la función me entretengo en leer la reseña del folleto de presentación:

Concurso de acreedores, castigo de los mercados, bonos basura, activos tóxicos, cinco millones y medio de parados, disfrute hoy y pague mañana. Santa Ángela Merkel no nos aprietes más, ya no nos queda nada que darte. ¿Dación en pago? Si sale cara sí, si no, entrega tu casa y sigues debiendo 100.000 euros. Y la luz más cara que nunca y tu amigo que te falla y VANIA que se cae, que se hunde, que no puede ser rescatado como Bankia, abrumado por un vacío que le come por dentro, que no le deja disfrutar de lo que tiene porque siempre será poco, porque siempre será una mierda después de haberle visto las tripas al juguete. Flores marchitas, rosas de otoño, castillo de naipes que se derrumba a diario y se vuelve a poner en pie porque es lo que necesitamos: creer en algo y en alguien, porque mientras estamos sentados pensando en cómo llegar a fin de mes, hay cuatro listos contando billetes. Mientras te roban los sueños hay unos pocos que viven los suyos y los tuyos. Mientras VANIA, presa de la desesperación, coge una pistola, desaparecen 3.000 puestos de trabajo.

¡Ondia! – pienso – o la obra es una especie de mitin contra el poder establecido, o han aprovechado el programa para escribir un panfleto. Ahora entiendo el título… Primero fue PODEMOS, luego GANEMOS… y ahora “DESCANSAREMOS”
O sea, que VANIA coge una pistola… ¡Qué fuerte! – sigo pensando – espero que no me hayan contado el final o desvelado alguna sorpresa.

Empieza el show; coloco el bullate de cincuentas formas de grey, contractura lumbar; Gracias a Manitú, el flotador era para otra obra, más infantil que esta; termina el show. Ahí va la crítica:



“Descansaremos”, de la compañía “APATA Teatro”, es la refrescante revisión de un clásico de clásicos en el mundo del Teatro: “Tío Vania” de Anton Chéjov.  Con una puesta en escena rompedora, está brillantemente interpretada por José Luis Santos, que encarna a un acabado profesor Alexander; Marta Nieto, una Elena imponente en todos los sentidos; José Luis Patiño, un Tío Vania un tanto tarantiniano, pelín achispado y violento, pero muy bien actualizado; Marina Andina, que carga sobre sus espaldas con tres papeles en uno y da vida con naturalidad y solvencia a una María Vasílievna perfectamente fusionada con la nodriza; Jorge Cabrera, un doctor Astrov con un magnífico toque cínico; y por último Delia Vime, gratísima sorpresa en una perfecta recreación de Sonia, la acomplejada hija del profesor. La actriz consigue dotar al personaje de una calidez y cercanía maravillosos, y además tiene un pelazo precioso.


Elena está buena ¡Y lo sabe! Desperdicia su juventud pasando de puntillas sobre las babas de sus admiradores.

La resignación y paciencia hechas personaje. Un rol que destila belleza por todos los poros. 

Marina / María es la encargada de la vajilla y el juego de té de la casa solariega. Su presencia llena la escena y pone el
contrapunto de sosiego entre tanto desequilibrado al borde de la terapia.

Ete Tío Vania está para una ducha de ansiolíticos.

Cabrera, el matasanos rural, poniendo morritos a la maciza de Elena Andréievna. Ni con esas.

El profesor pasa del médico como de pisar mierdas. Últimamente, viendo como funciona el sistema sanitario, yo también.


El profundo vacío vital de los personajes se ve también reflejado en la escenografía: Un triste tenderete hecho con hierros forrados de tela, cuatro sillas y la protagonista absoluta: una camaleónica mesa plegable y desmontable de IKEA, que adopta mil y una formas y tamaños, y que sirve de nexo de unión entre escenas y actos, al igual que la inmortal música de Lennon y Mc Artney que cantan los actores y actrices.
Se agradece que la función esté amenizada por canciones de Los Beatles y no, por poner un ejemplo, con temas de Melendi, cosa esta que hubiera sido tremendamente más transgresora, pero que hubiera ido en detrimento de la calidad del montaje final.

Y es que dar un espectáculo teatral de calidad con cuatro duros y tres balas de fogueo es complicado. Pero a veces sale bien. Como es el caso de este imaginativo y curioso montaje. La espectacularidad de este espectáculo en concreto, válgannos las redundancias, reside esencialmente en una brillantísima interpretación de todo el elenco y en menor medida, en varias minas diseminadas estratégicamente a lo largo de la representación.


Elena se aburre. En secreto, solo anhela jugar a los médicos con Astrov.

No me preguntes porqué, pero a pesar de tan valiente y arriesgada propuesta escenográfica, la función funciona. Los furibundos exabruptos del montaje encajan a la perfección y hasta potencian la carga trágica del argumento. 

Está todo hecho y dicho de cara al espectador, a pecho descubierto… Bueno, no… Miento. Todo menos cuando la hermosa Elena se enfrenta a su tullido marido y, abriéndose la bata, a pecho descubierto, le pregunta: “¿Es esto lo que quieres? ¿Ein? ¿Es esto, jodío viejo verde?”
Pues eso, que por mucho que me esfuerce, no logro encontrar una pregunta más tonta y con una respuesta más obvia.

Pero no nos dejemos engañar por los fuegos de artificio. Al margen de "moderneces" o intentos de originalidad a la hora de presentarnos el plato, el perejil solo es aderezo. Los amantes del teatro pueden aquí solazarse y deleitarse con la interpretación pura y dura. La recreación de los personajes de Chéjov por parte de estos seis intérpretes es sencillamente magnífica, creíble, auténtica. Muy recomendable.

La compañía APATA ha llevado a cabo varios interesantes proyectos tales como
Tito Andrónico, ¡Ay Carmela! "Las Flores de Don Juan" o So Happy Together.

Vuelvo a leer el panfleto que me han dado en la entrada… Aunque el que lo ha escrito se empeñe en establecer paralelismos entre las egoístas crisis vitales de una panda de depresivos rusos en plan “No puedo con la vida, dame otro chupito vodka” y la crisis económica y de valores que nos carcome actualmente, yo no acabo de verlo. Si la pistola en la sien de Alexandr Vladímirovich Serebriakov representa la pistola de un pueblo harto en la sien de un Sistema corrompido y corruptor, pues vale, pues puede colar. Tomemos pues el texto del dramaturgo como una metáfora de nuestra actual frustración, aburridos del tedio vital, sin motivación, cansados de luchar contra molinos de viento y los poderosos dueños del planeta. Contentándonos con mantener nuestra única motivación: Estar todos enamorados, o creer estarlo, de la joven y hermosa esposa del profesor y esperar que algún día nos corresponda.

La obra no hace concesiones, no hay distracción posible. Todo está sobre las espaldas de los actores y actrices. 


Sinceramente, a mí y a los estupendos personajes de Chéjov nos parece genial tan loable intento de sensibilización social, pero en realidad solo nos interesa curar las heridas provocadas por la vida, llenar el páramo de nuestros resecos y egoístas corazones con grandes dosis de pasión y un poquito de amor… Por eso la buena de Sonia se conformaría con unas gotas de cariño por parte del Doctor… Y por eso el tío Vania, el viejo profesor, el propio doctor, un servidor y millones de almas solitarias deseamos a Elena. Como dice la estupenda canción de los chicos de Liverpool: Todo lo que necesitamos es amor.


"All you need is Love" CK Gospel Choir


Y ahora sí, después de un buen rato disfrutando del teatro en estado puro y sufriendo en silencio la “butaca” del teatro Nave 73, buscaremos un lugar para amar y soñar este fin de semana, un lugar donde los calamares encebollados estén de vicio, y ya con el alma y el estómago bien alimentados, descansaremos. 




Pirata 2015, critico teatral amateur