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martes, 15 de mayo de 2012

18.- ¡Dame un Silbidito!


Entre las muchas cosas que odio con toda mi alma (que son ya demasiadas según mi psiquiatra) una de las que más aborrezco es a los tipejos (siempre son tíos) que van por ahí silbando en público. En realidad no es que me importe que la gente silbe, lo que no soporto es que silben tan mal. La gente que va por ahí silbando en sitios públicos es siempre gente que no sabe silbar. No falla. Lo que me pone malo de verdad es que es imposible completamente identificar la melodía que pretenden, sin ningún éxito, interpretar. Siempre me quedo con las ganas de decirles: “¿Pero qué cojones silbas? ¿No te da vergüenza, so payaso, que te estemos oyendo? Dime el título e intento enseñarte a silbarla bien… No molestes, joder. O si no lo puedes evitar, hazlo más bajito… ¡Pero cooooño! Hay gente que intenta leer o simplemente no volverse loca con tus insufribles chiflos de mierda!”

Estoy seguro de que la mayoría de estos tolilis ni siquiera quiere versionar canciones, silban por silbar, por llamar la atención, o simplemente por joder, o por demostrar que están contentos… o ¡Yo qué sé! ¡Arrrgggg! Me ponen malo, me dan ganas de coger unas tenazas y arrancarles con ellas las cuerdas vocales. Por supuesto, todo esto desde el buen rollito y sin acritud. Todos los que me conocen saben que sería incapaz de hacer semejante salvajada sin anestesiar previamente al silbador de turno con un buen batazo en la cabeza.

Todo este rollo previo no es sino una excusa baladí para decir que me encantan los silbidos. Sobre todo los bien dados, y los que no están dirigidos a mí.

El magnífico post de nuestra querida colaboradora Marisol, “El estribillo 2”, ha despertado mi curiosidad. Y también, por qué no decirlo mi absoluto desprecio por Chi–Flo–Fiú, el odioso y odiable chinorri imitador de pájaros del último vídeo mostrado. Y con su permiso y beneplácito (el de Marisol, no el de Chi-Flo-Fiú) voy a completar su magnífica labor de documentación recordando ciertas obras maestras de silbidito que son ya parte inherente de nuestra cultura y acervo.

En 1967, se hizo muy popular una tonadilla interpretada por un repeinado llamado “Whistling” Jack Smith. Seguro que los más tarras la recuerdan. Fue una especie de tabarra, tipo canción del verano, digna de marcha de boy scouts. Tenía un título realmente inquietante “I was Kaiser Bill´s Batman”


Aguantarla hasta el final tiene mérito. 
Yo lo he podido conseguir gracias a mi Guru Sawarma Pancha.


Otro silbidito que se grabó a fuego en nuestro lóbulo frontal, fue el de la machacona sintonía de inicio de la serie "Verano Azul"... ¡Dios nos ampare! Solo le faltaba un ¡Dabadaba dabadabadá! para fliparlo del todo.



¡Chanquete ha Muerto! No me extraña nada, eran demasiados episodios.


Pero el Rock también nos han dado joyitas del género muy, pero que muy buenas. Para muestra, dos botones:






Buenas, ¿eh? ¿Y qué me decís de este tema de Bobby Mc Ferrin, que es lo más conocido y famoso (que no lo mejor) que ha silbado en su vida?






Pero donde de verdad el silbido de calidad encuentra su hueco, es en el Séptimo Arte, en películas inolvidables en las que este elemento musical se convierte en protagonista absoluto de sus bandas sonoras originales. Disney utilizó los silbidos para las bandas de "Blancanieves y los Sietes Enanitos" y "Pinocho". Más tarde, "La Marcha del Coronel Bogey" de la maravillosa cinta "El Puente sobre el río Kwai" abrió la veda, y ya le siguieron Morricone y su magnífica "La Muerte tenía un Precio", "Kill Bill", y muchas más. 

Pero a mi, me vais a perdonar si no compartís mi apreciación, la canción con silbidos que mejor me cae de todas es sin duda alguna "Always Look on the Bright Side of Life" ("Mira siempre el lado brillante de la vida") de la obra maestra de los Monty Phyton "La vida de Brian", que es un temazo que te pone de buen humor solo con escucharlo, y cuyo estribillo debería ser una ley de obligado cumplimiento.






Bueno y ya me marcho con la música (con los silbidos) a otra parte. Muchas "Zenkius" de nuevo a Marisol por recordarnos este maravilloso y entrañable género musical... ¡Ciao, gente! Que ustedes lo silben bien, pero por favor, que se os entienda.


Rafael Martínez Sainero, Pirata 2012

17.- El estribillo 2º parte

Hablábamos de los "dabadabas" en las canciones de las bandas sonoras, esos versos repetidos en ciertas melodías. He pensado que no pueden faltar a esta cita otro tipo de estribillos también muy especiales. Hay un dicho que dice, que: “Las ilusiones se las llevó el viento” pues ¡vamos a divulgarlas a los cuatro vientos! para que quede constancia del protagonismo de esta parte rítmica tan entrañable y maravillosa que son los: “Los silbidos”

Voy a empezar con esta exquisita canción, compuesta por el prestigioso compositor, el señor: Burt Bacharach "Magic Moments"


Le toca al señor: Otis Redding - "Sitting on the dock of the bay", con un poderoso blues


  


Ahora los silbidos pasan a ser los protagonistas. Hacki Tamás, un virtuoso del whistling, interpreta a Mozart en  "Török induló-whistle 60´as"



Para terminar, un vídeo en el que los protagonistas desprenden magia y talento en este arte de silbar. 


Espero que os agraden las canciones. Quiero darte las gracias Rafael por la invitación al  blog de publicaciones: “Fanzinianas”