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viernes, 15 de marzo de 2013

154.- Los Muñecos de la Abuela. Novena Entrega


Aprovechando las últimas imágenes que obran en mi poder de los maravillosos muñecos de la abuela, teniendo en cuenta que hacía mucho que no poníamos una entrega, y dado que hoy, 15 de marzo es su nonagésimo sexto cumple... ¡Pues "pá" qué queremos más! ¡Feliz, feliz en tu día, amigüita que Dios te bendiga! ¡Que reine la paz en tu día y que cumplas muchos más!

Comienzan el desfile "Los molokoides", gigantescos extraterrestres de Bela Tegeuse IV, que se alimentan básicamente
de Gaseosa "La Pitusa" y otros compuestos carbonatados.

Tres bicharracos peligrosos.  El Sapo Torro; Patapanky, la araña patilarga y Koralina, la serpiente enrroskada. 

Elenfantoides surtidos en la India misteriosa.

Jaguarito Cuchifrito a punto de echarse una siesta en su rama preferida.

Hoy va de animalillos: La Jirafa Rafa Santa Ana en la sabana africana.

Lagartodrilo verde

Lagartodrilo Rojo

Tres figuras de leyenda: Osso Bucco, La Monazul y la Oveja Ye-ye.

Rufaifa Ja´Mada, la teita dopada y su fiel Trompax.

Saporrero subido en el caparazón de su amiga (y medio de transporte) Tortuosa.
A su lado, la Skolopendra Gansa.

Y para despedir este colorido "post", el inconmensurable "Bebé hombre lobo" rodeado de tartas de cumpleaños molonas. Lo dicho: ¡Que pases un feliz día de Cumple, Abuela! Bueno, y los demás días también. ¡Feliz, feliz "No Cumpleaños"
Besos.




55.- Los Molokoides, enormes extraterrestres bebegaseosos.
56.- Sapo Torro, salta por todo el morro.
57.-Patapanky, la araña patilarga.
58.- Koralina, la serpiente enrroskada.
59.- Elefantoides surtidos en la India misteriosa.
60.- Jaguarito Cuchifrito, el felino bolivariano.
61.- Jirafa Rafa Santa Ana, la choni de la sabana (africana)
62.- Lagartodrilo Verde se sube al sofá.
63.- Lagartodrilo Rojeras estampanao sobre un tiesto geranios. 
64- Osso Bucco, plantígrado venido a menos.
65.- Mona Azul "Blussy".
66.- La Oveja Ye-Yé (o caniche antropomorfo)
67.- Rufaifa J´Mada, la teita dopada y su fiel Trompax.
68.- Saporrero, Tortuosa y Skolopendra Gansa

jueves, 27 de septiembre de 2012

113.- Los Muñecos de la Abuela 8 ¡The Last Supper!


El éxito sin precedentes en "El Pirata Fanzine" de las entradas sobre las versiones jocosas del fresco "La Última Cena" de Leonardo Da Vinci, han hecho inevitable que "Los Muñecos de la Abuela" tengan su propia recreación. 
Presidiendo la mesa, ante una magnífica tarta de "animaguri" que simula el más rico chocolate belga, tenemos a la creadora de todas estas simpáticas criaturas de tela, lana y bisutería, María Pasero. Toda la "zampa" es de juguete, desde los huevos fritos, los sandwiches, las patatas fritas y las mazorcas, hasta las empanadillas. 
A la mayoría ya los habéis visto por estas páginas virtuales: Reptando por la pared, el Lagartodrilo Azul; colgando del techo, la Araña Azul; Debajo de la mesa, la serpiente Leopardo Da Vinci; Delante de la mesa, Eskiza la cebra; De izquierda a derecha: SinforOso Bipolar, la Mona Monada, Mari Moñis, Pablo Diablo (en el papel de Judas), Unicejo, Michael Jackson, la Negra Zumbona, el Sapo Albino alien, Babette, la Rubi, Gorilón, Elvis, Al Majara, Drácula y Charlot. ¡Un placer verlos por aquí de nuevo a todos!

Simpática Última Cena de "Animaguri" y labor de petipuá (medio punto de cruz) con el famoso fresco como motivo


¿Y qué tenemos preparado para esta octava entrega? ¡Pues a todos estos muñecos!...
¡Tachán! Con todos ustedes, Ladys & Gentlemen...

44.- Tachala, la pantera afroamericana subsahariana y la serpiente Culé Braulia.
45.- 2ª tanda de complementos "Ad Hoc"
46.- Los Finústikos, monos artísticos.
47.- Emperifollá, la Lagartodrila Roja.
48.- Las Hermanas "Sisters"
49.- Moñoño.
50.- El moro Ajón-Jolín.
51.- Muñeiriña.
52.- Panda de Monos: Darwin, Ecce Mono & Retoño y Triperillo.
53.- Don Quijote y Sancho Panza.
54.- Rufina Lapera, putitunnig poligonera.


En lo más alto del árbol, Ana Conda, la serpiente que es la monda, observa a su prima
Culé Braulia y a Tachala, la pantera afroamericana subsahariana.

Cuquísimos complementos divinos: Bandolera pulpoide en colores fríos; Patuco para adultos; Alpargatas
haciendo juego con la lagartodrila Koketa.

Finústikos, los monos artísticos, posando con su colega Gorilón de las Altas Ramas y con un puñado
de peluches y un muñeco que da mal rollito.

Lagartodrila colorá, toda Emperifollá.

Las guapísimas  Hermanas Sister en plena actuación en el club "Coco Bongo"...
Unas gemelas de aúpa vestidas para matar.
No hay palabras para describir a Moñoño y su cojín decorado: quizás onírico, perturbador, magistral.

Aunque un poco fuera de foco por efecto del Hash culero, aquí tenemos al moro Ajón-Jolín, tuareg de pro, con su
camello enano.  A la derecha, Edelvina Mabrumás Señorito, más conocida como "Muñeiriña"

Darwin, primo segundo de Gorilón; Ecce Mono y Retoño, con cara de susto, y Triperillo,
el mono rubio con su camiseta preferida. En la pared, un familiar de Borja.

Cuatro clásicos de la literatura universal hechos "Animaguri": Don Quijote y su Rocinante;
El burro cheposo de Sancho Panza y él mismo en persona "humana" de lana.
De propina, un molino de lo más cuco.

Acabamos la sesión de hoy con Rufina Lapera, Putitunning poligonera. Una simpática putiplisti
que posa con sus amigas La Rulos,  La "Rebe" y La "Choni".


Y en la sección "Animaguris around the world" os ofrecemos una imagen cojonuda de animaguris varios:

MegaAnimaguri vintage setentero con robot "dabuty"/ Actualmente los "muñecajos" son más canijos, como
comprobamos con este osito y este Yoda / Hasta Gene Simmons de los "Kiss" le da a la aguja de punto.


domingo, 19 de agosto de 2012

85.- Los Muñecos de la Abuela 7

Estas muñecas con forma de abuelitas no son de mi abuela, pero son muy guapas.
Las matrioskas de animaguri son cortesía de "The Making Spot".

¡Ya lo echábamos de menos, sí señor! Una nueva y fantástica remesa de graciosos muñequillos de la Abuela. ¡Y ya van siete entregas y más de 40 muñecos, ni más ni menos! ¡Los más cotizados a este lado del Manzanares! ¡Y al otro del Henares!

Comenzamos la nueva galería con dos personajes pintorescos: Liliacea "la moños", primera bailarina del Ballet Bolshoi, y su novio punkarra, Mac Arrington, el cadáver viviente. Una pareja peculiar pero bien avenida. Tipo Alaska y Vaquerizo.

Hay verdaderos muñecos vudús fabricados por auténticas brujas santeras
de Haití que no dan tanto miedo como este inquietante muñeco
de Mac Arrington... ¡Aquí la abuela se ha superado!

Continuamos la fiesta con el inigualable Dino Pepino, la alegría del Jurásico. Perdió los bracitos en una pelea brutal con otro Tiranosaurio Rex de muy mala baba, pero gracias a su minusvalía le dieron curro de manipulador de alimentos en un "polígamo" de Parla. 
- No hay mal que por bien no venga - nos comenta.


¿Y qué me dicen de Unwebo Bimbo?, elefantaxista, y su vehículo "Colmillitos" Albinoni, el elefante blanco de la Malaysia.


Oteando el horizonte, a ver si pilla a Eskiza la cebra para merendar, aquí tenemos a Leocadio, el rey muñeco, un leoncito precioso y súper bien currado. La melena al viento mola mogollón.


Y por fin les llega el turno a estos surrealistas muñecos que he bautizado como "Los Esos", ya que no tengo muy claro lo que son. En un principio me inclino a pensar que son gatos, pero las rayas colchoneras con la bandera de España me ha descolocado un tanto. A pesar de todo, que quede claro que "Los Esos" me encantan. Pero raritos son un rato largo.

Uno está serio; el otro, triste; y el otro luce sonrisa de circunstancias. ¡Vaya pandilla!

Y este que viene a continuación es uno de los muñecos de la Abuela por los que tengo debilidad: El Sapo Albino Alienígena. Con sus terminaciones de colorines en los dedos. ¡Un puntazo!

Sapo Albino Alien despidiéndose de sus coleguitas de la charca antes de iniciar sus "vacatas" de verano
en la Galaxia de Andrómeda, concretamente en Marina Dor 2

La Serpiente Leopardo es un raro espécimen que habita en las densas selvas de la Malaysia. En lugar de escamas tiene una bonita piel moteada. Surgió tras el tórrido idilio entre una Boa Pitón Verbenero y un Tigretón. Es muy cotizada entre las empingorotadas damas de la Alta "Suciedad", que gustan de lucirlas en sus operados cogotes.

¡Mírala, qué simpaticota a la par que sofisticada es ella!

Y para finalizar nuestra galería de hoy, el genuino Búho Gatuno de Ojos de Huevo Frito, una ornamental criatura que vive cerca de cojines morados y que surgió tras el apasionado romance veraniego de un búho real verbenero con la totalidad de "Los esos". ¡Menuda nochecita!


Pero no todo van a ser muñecos... María Pasero siempre está a la última y también confecciona los complementos y elementos ornamentales más "chics". ¡Creando tendencias tendenciosas y convirtiéndose en "Trending Tropics", "Tropic Tenders", "Chicken Fingers" o como coño se diga la jilipollez esa!... Aquí una pequeña muestra (no de jilipollez), sino de arte y diseño: Originales cestitos morados, bolso bandolera en atrevidos tonos burdeos y unas cómodas alpargatas en blanco con remates negros ideales de la muerte. ¡Y súper cómodas, oiga!


¿Pero qué es esto? ¡Un foráneo animaguri del Capitán Jack Sparrow! Y los bandarras bucaneros de "The Pirate Cruncher" intentando atrapar a la Pulpa Panatas. ¡No me extraña! Es un adorable muñeco con perlas en lugar de ventosas. ¡Otra obra maestra de la Abuela!

Aunque no sea de la Abuela, Desde "El Pirata Fanzine" no hemos podido evitar mostraros este simpático
animaguri de "Piratas del Caribe" 



Y ya puestos a mostrar maravillas del animaguri, una pequeña muestra como colofón a este post tan lanudo. Aunque no sean tan originales y artísticas como las creaciones "naif" de la abuela, y estén confeccionados de modo más profesional, y en el fondo sean productos comerciales, no dejan de tener su encanto:
Por cortesiía de "Wolfdreamer", una página especializada en confección y trabajos manuales, os presentamos a los fontaneros italianos más famosos del mundo, Mario y Luigi, junto a algunas de las criaturas que aparecen en sus vídeo juegos.


Del mundo marino nos llegan estas tres criaturitas: Crochet, la foca moteada; Ricardo, el ballenato alegre, y el Pez Shushu. ¡Adorables!


Y para fin de fiesta, dos rarezas: Un pastor garruloide de las montañas vascongadas y un gorro de Pikachu ideal para que te tiren de las orejas todo el rato.

¡Ha sido un placer! ¡Hasta la vista, fans de los Muñecos de la Abuela!


34.- Liliacea "la moños" y Mac Arrington.
35.- Dino Pepino
36.- Unwebo Bimbo y "Colmillitos" Albinoni.
37.- Leocadio, el rey muñeco.
38.- Los "Esos"
39.- Sapo Albino Alien.
40.- Serpiente Leopardo
41.- Búho Gatuno de Ojos de Huevo Frito.
42.- Complementos 1.
43.- Pulpa Panatas.

Rafael Martínez Sainero, Pirata, 2012

lunes, 6 de agosto de 2012

74.- Juguete Rico, Juguete Pobre




Las calles de los barrios (pobres) de Madrid a finales de los 60 y principio de los 70, eran vías sin asfaltar, y también sin problemas de aparcamiento. Los niños se pasaban casi todo el día jugando en la calle y cuando llovía, el suelo se convertía en un barrizal. Cuando la tierra comenzaba a secarse, algunos jugaban a clavar hierros en el barro. Otros "jugaban" a amenazar con clavar hierros en la barriga de la gente a la que atracaban a mano armada, pero muchos de ellos acababan en la trena. 
Otra ventaja de las calles sin asfalto era que se podían hacer circuitos marcando anchos surcos, formar desniveles para simular lomas, y organizar carreras de chapas, emulando en cutre a los esforzados de la ruta que gestan sus glorias en las cumbres del Tourmalet o el Alpé D´Huez.
Lo más de lo más era conseguir una chapa de botellín de Coca-Cola (las mejores y con más peso) que no estuviera deformada en su base. Luego decorabas el interior de la chapa con una foto del ciclista en cuestión, o con una de tu prima, o con lo que quisieras; y por último se cortaba un cristalito en circulo, se encajaba en la chapa, para cargarla y que tuviera mayor estabilidad, y hala... a inflarla a tobas.
Aunque el juego en sí me molaba un montón, a mi eso de arrastrarse por el barro en plena calle no me convencía demasiado, por lo que instauré en casa la que sería una de las competiciones pseudodeportivas más duraderas de nuestra infancia: La Vuelta Chapista a Casa. Solía constar de varias etapas (Contrarreloj individual Salón-Pasillo-Salón, en línea Salón–Terraza, etc) Había un Gran Premio de la Montaña, muy duro, que para que una chapa lo pudiera ganar necesitaba escalar un sinfín de revistas. El maillot de lunares, en nuestro caso, no era para el líder de la clasificación de la montaña, sino para el último clasificado, por hortera.
Me pasaba luego un montón de tiempo actualizando clasificaciones, maillots... Y creo que eso era lo que más me molaba. 
A pesar de que mi equipo, el “X-Trange” siempre partía como favorito, solía ganar alguna chapa alta de esas cutres y blandurrias de Fanta Naranja de 2 litros que usaba Guelox para su ridículo equipo “Mundi Rosa”. Yo me desesperaba, y mi madre se desesperaba, porque hasta que no finalizara cada etapa, allí no se podía barrer, no fuera a ser que por accidente, acabara en la basura la chapa con el maiot verde de la regularidad.

Coches de leyenda: Los Ferraris rojo y azul de Niki Lauda, el Lancia Stratos, el Porshe Carrera
y el mítico Tyrrel F-1 de 6 ruedas. Pues bien: caca pocha comparados con el Mini Cooper.

Pero no todo eran carreras de pobretones; con el tiempo pudimos disfrutar de unas hermosa pistas de Scalextric. Unimos nuestros coches a los de unos amigos (el Lolo y el Charly), juntábamos todos los tramos de pista que podíamos y construimos varios circuitos míticos, como Intercharcos o Lolonápolis. La putada de esos campeonatos era que, a pesar de que todos teníamos coches cojonudos, siempre ganaba el Mini Cooper verde del Charly, que no se salía de la pista  aunque le dieras una patada.

Lamentablemente, todos fuimos creciendo; los juguetes eran cada vez más caros y sofisticados (Legos, Exín Castillos) y poco a poco fuimos sustituyendo los juguetes por discos y cosas más adultas (como por ejemplo barriles de cerveza)



Y hablando de juguetes caros y sofisticados... Seguro que estos niños y niña de la foto de aquí abajo jamás imaginaron que ellos mismos iban a acabar convertidos en juguetes carísimos para coleccionistas. ¡Qué detalles, por Dios! ¡Qué realismo! ¡Si parecen que están vivos! Lo que pasa es que estas frikadas no son para jugar, y es una pena, y suelen acabar de adorno en alguna estantería llena de libros y cómics.

A mi, con su permiso, me van a perdonar, no me sean malpensados, pero donde esté una buena "chapa"...


Rafael Martínez Sainero, Pirata 2012

73.- Tú, dame la hija bantú, y tú, la madre tirolesa

A la izquierda, niñardos jugando al "Burro" en las calles. A la derecha, un servidor con varios
de sus juguetes preferidos de la infancia: una pelota, un revolver del calibre 45 y una moto robada.

Decía J.J. Rousseau que "La infancia es el sueño de la razón", frase que no entiendo y que demuestra que los filósofos suizos también dicen soplapolleces. Prefiero la frase de Montaigne, quien aseveraba que "los juegos infantiles no son tales juegos, sino las actividades más importantes de un niño"... ¡Gran verdad! Como también es un hecho probado que no siempre los juegos son divertidos, tal y como pudo comprobar el pobre F. Mauriac, desencantado de la cruel condición humana: ¡Qué poco apetece jugar en un mundo en el que casi todos hacen trampas! dijo.
Quien más y quien menos ha tenido alguna vez una bici, un balón, un muñeco, algún juguete por el que sentía una especial predilección; o bien ha jugado (si es más o menos de mi edad) a juegos tales como las canicas, las carreras de chapas, las tabas, el pañuelo, la gallinita ciega, el corro de la patata, el truque, el escondite... O ha saltado a pídola y a la comba, bailado peonzas... etc.
Por aquellos años "ye-yés" de mi más tierna infancia no existían aun los vídeo-juegos ni el "intrené", era todo mucho más analógico y se solía estar todo el santo día en la calle, desollándose las rodillas en salvajes partidos de fútbol y descalabrándose entre bandas a puras pedradas. Este amigable y edificante ambiente que reinaba en el barrio hizo que me decidiera a jugar el mayor tiempo posible en casa, más que nada para preservar mi integridad física.

"Rafi, el Niño" posando para los medios con un winchester 74 escacharrado y cogiendo el revólver como quien
porta una ristra chorizos. A su derecha: bolsa de indios y vaqueros de plástico de Comansi, y los
impresionantes "Fort Apache" y la caja "Todo el Oeste americano", que contenía la entrada de
"Fort Federal" (éste ya de plasticazo) y varios locales típicos de un pueblo del Far West. ¡Un puntazo!

A los 3 añitos era ya un fan empedernido de las series de indios y vaqueros, sobre todo de una que se llamaba "Bronco Ley", y me pedí para Reyes el "Fort Apache", fabricado en auténtica madera y al que no le faltaba detalle. Me pasaba las horas muertas planeando estrategias para tomar el fuerte. Al final, mal influenciado por los guiones de Hollywood, acababa haciendo dar vueltas y vueltas al recinto a todos mis bravos, que iban hasta las trancas de "agua de fuego" y lanzaban flechas encendidas mientras proferían sus agudos gritos de guerra contra los malvados cuchillos largos.

Pasaron varios años y la cosa se sofisticó un poco. Con motivo de la llegada del hombre a la Luna, se puso de moda todo lo relativo a la NASA y a la carrera espacial, por lo que sacaron un juguete llamado "Rescate Espacial", que a mi me chiflaba, y que era un ingenio eléctrico con un brazo mecánico y un helicóptero con cable y gancho magnético. Había que controlar los mandos con habilidad para lograr sacar a los esforzados cosmonautas de la cápsula y depositarlos en la lancha. También era muy popular el "CinExin", proyector de andar por casa que funcionaba a manubrio, o el "Mecano", que antes de ser un grupo pop, era un juguete de construcción con piezas metálicas.

La "Hucha Misteriosa" siempre fue uno de mis juguetes predilectos, o la "mierda de broma",
que se renovaba cada 28 de diciembre. El cutrevisor de filminas también tenía su "aquel". Y los Montaplex
(Este de la imagen, ni más ni menos que con el submarino de "Viaje al Fondo del Mar"). También molaban
las pistolillas de agua de 2 "riles" y los muñecajos de Astérix que regalaban los de chicles "Dunkin".

Álbumes y cromos antiguos. Muchas de las colecciones las promovían las marcas de bollos. Para llenar un álbum
tenías que ponerte "gocho" de tigretones, panteras rosas, bonys y bucaneros.

Además de los habituales juegos, por aquella época éramos también muy aficionados a coleccionar cromos y llenar álbumes (de cromos). Había una "cole" en especial, "Vida y Color" cuyas admirables ilustraciones me tenían fascinado (ignoro el nombre del artista, pero era muy bueno) Trataba de Ciencias Naturales, y tras los insectos, peces, reptiles, aves y mamíferos, te soltaban un capítulo de "Tribus de África y Oceanía". ¡Qué bueno! solo les faltaba poner "sin evolucionar". 


Esa misma sensación de arrebato con los colorines de "Vida y Color" me sucedía con otros famosos diseños de juegos, como por ejemplo el popular "parchís" o el tablero de "La Oca", una maravilla que jamás me canso de mirar. Y además, todavía no han inventado unos juegos más "diver" que estos dos clasicazos.

He aquí otro mito de los juegos de mesa: Los Juegos Reunidos "Geyper", con su ruleta francesa y todo. 

La "Merienda de Negros", uno de los juegos más famosos y entretenidos de los Juegos Reunidos Geyper.
Impensable en nuestros pacatos y políticamente correctos días el sacar un juego en que el menú de los nativos
sea un estofado de exploradores blanquitos. Por cierto... ¿No os suena el tablero del "Quetepillo", el de los
conos de colores? ¡Clavadito al posterior en el tiempo del "Trivial"!

¡Al loro, momento arrebato!... La baraja de cartas de las familias... ¡Qué "gonííitas"! Con sus dibujos tan lindos y si las ponías en fila se continuaban... La familia Bantú, la familia Tirolesa, la familia Esquimal, La familia Sioux, la familia China... Solo faltaba la familia Flores/Pescaílla. Por muchos años que pasen no consigo jugar a nada que me entusiasme más que el simplón juego de naipes de las Familias del Mundo... O el parchis... O la Oca... Porque, os tengo que contar un secreto que me avergüenza profundamente como español y madrileño de pro: el mus me parece una puta mierda de juego... Una absurda mezcla entre el póker y el mentiroso, ideal para fantasmones achispados... ¡Me pone enfermo tener que jugar en pareja!... Siempre hay listillos que se creen más listos que el resto de la humanidad y que siempre la cagan, y que cuando la cagan, te echan la culpa a ti... Es un juego absurdo en el que tienes que estar todo el rato disimulando y mintiendo, haciendo estúpidas muecas faciales, diciendo tonterías del calibre de "Una porque no"... "Punto y miedo" o "cinco, seis y siete, las de Perete", y siempre hay mirones alrededor de la mesa opinando, como los jubilados en las obras... Lo único que me gusta de este juego es que cuando llevas media hora ganando "amarracos" (algo así como garbanzos o monedas que valen puntos) puedes joder toda la partida en un solo instante soltando una palabra mágica: "¡órdago!"... Entonces tu "compañero" (sí, ese listillo fantasma y achispado que se cree más listo que el resto de la humanidad) al oír ese palabra y ver en tu mano los naipes número cinco, seis y siete, pone una cara que recordarla en tu lecho de muerte es un bálsamo para el funesto trance. Y, a Dios gracias, ya no te vuelven a invitar nunca más a jugar al mus (Por cierto, qué nombre más jilipollas) ¡Cuánta razón tenías F. Mauriac.


Aunque no eran exactamente juegos ni juguetes, circulaban por aquellos días unos libritos canijos, mezcla de cómic y cuento que al pasar las hojas rápidamente se veían dibujos animados. Una idea genial y un formato encantador. Lástima que no haya podido conservar la colección, al igual que todos los ejemplares de tebeos de primera edición que tenía por doquier.



Pero por muchos fuertes, rescates espaciales, cinExines, bicicletas y demás zarandajas que tenía a mi disposición, nunca me divertía tanto como cuando mis hermanos y yo jugábamos con unos modestos sacapuntas en forma de animalillos de goma, a los que denominábamos "Muños". Cada uno tenía su personalidad propia y eran los personajes de infinidad de divertidas aventuras que nos inventábamos, improvisando sobre la marcha. Los hacíamos participar en festivales de la canción ("Festival de Muñovisión"), competiciones deportivas (Las polémicas "Muñolimpiadas"), protagonizar películas de Súper 8 ("Epsilon", "¿Morirá el Sol Mañana?", "Los Monstruos del Castillo" y otras) Resumiendo, hacían de todo menos sacar punta a los lápices.


No están todos, pero casi: Leoncio, Hipo, la tortuga Pepi, el buho "Aserbuenos", Mon, Ardillita Chica, Dumbo, etc.

La conclusión que se extrae de todo este rollo que me he marcado, es que la imaginación es sin duda el mejor juguete del que uno puede disfrutar en la infancia. Entonces, hasta una caja de zapatos vacía se puede convertir en un rascacielos, y un hatillo de cerillas sujetas con celo puede transformarse en una explosión de gas que surge por una de las recortadas ventanas, y un simple visillo puede prenderse en un pis pas... y entonces tu madre te parte la cara ¡y con razón!... 
Pues ahí queda eso, usad la imaginación (no las cerillas) y jugad, jugad, malditos!

Rafael Martínez Sainero, Pirata 2012