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domingo, 14 de junio de 2015

371.- XXIV MARATÓN DE LOS CUENTOS de GUADALAJARA: Una de Bosques, y nosotros, encantados.



Willy Deville y Celtas Cortos (o viceversa) "Cuéntame un cuento"



Nos contaba en su precioso rincón literario mi admirada Carmen lo que trae el aire que sopla por Guadalajara en estos días: olor de tormentas y palabras sueltas de historias que empiezan y terminan en el corazón del bosque. Historias que serán contadas bajo el sol o las estrellas, al amparo de un palacio encantado. Sus puertas, custodiadas por dos gigantes, se abrirán muy pronto para que las palabras encuentren su voz. Y la voz, un oído generoso y atento.

Tan bellas palabras presentan maravillosamente esta nueva edición del Maratón de Cuentos. Veinticuatro ya, ¡Cómo pasa el tiempo, coñe!


Una menuda cuenta cuentos pone los bellos como escarpias al personal con un cuento de bosques y brujas. ¡Buuu!


Este empacho de cuentos nos viene demasiado cercano en el tiempo con la reciente campaña electoral, por lo que la saturación de ficción ya es límite. Como yo no soy muy de asistir a eventos y mucho menos de orar en público, dejo aquí mi pequeña aportación a tan loable iniciativa. Unos cuantos mini-cuentos, algunos sobre bosques y otros no, que espero sean del agrado del respetable.




Al pie de la letra

    Erase una vez que se era, un entusiasta y lerdo tontolhaba que decidió participar en el Maratón de Cuentos de la muy insigne y muy leal villa de Guadalajara.
    Así fue como Torralbo Balicón (que tal se llamaba el cuenta-cuentos tartaja y asmático del que os hablo) equipado tan solo con un chándal de mercadillo y un megáfono, recorrió los 42 kilómetros y 195 metros vociferando cuento tras cuento a los atónitos viandantes que le observaban desde las aceras y ventanas.

    Con un tiempo de 8 horas, 30 minutos y 50 segundos, y una marca de 37 cuentos (el de Caperucita repetido 3 veces) Torralbo ingresó en el Hospital Universitario con un cuadro agudo de afonía parda, deshidratación aguda, un cuadro enorme con marco anchísimo titulado “La caza del ciervo con jauría” que le había regalado en el kilómero 35,500 una vecina de Bejanque, y un fallo garrafal cardíaco de miocardio.

    Luego llegó una liebre, que se había quedado dormida, pero ya era tarde.

© Rafael Martínez Sainero, Pirata 2015



El bosque asesino

   El bosque siempre había estado allí, al lado del pueblo que regenta el alcalde Butcher, el de la cementera. El bosque no sabe del bien ni del mal, ni de la extraña lluvia que lo enferma. Ni de la rama desprendida que mató al pequeño de los Williamson. Por la seguridad y el bien del pueblo todo el bosque debe ser talado, dijo la autoridad municipal. Cuando los vecinos llegaron con las semillas para repoblar el bosque, la zona ya estaba recalificada, y toneladas de cemento simulaban un parque alrededor del impresionante centro comercial que habría de impulsar la economía de la comarca.

© Rafael Martínez SaineroPirata 2015


Ilustración (preciosa, por cierto) de Alexander Jannson.

El espíritu del bosque

    Caperucita se echó hacia atrás la roja capucha de la sudadera.
- No hay quien pare por aquí, chicos - dijo - Ya no hay ni lobos
- ¡Qué me vas a contar! - replicó Pulgarcito - mi reguero de piedrecitas pateado por pederastas...
- Pedestristas...
- Eso, senderistas.

    Hansel y Gretel aparecieron entonces con 12 japoneses y se tiraron todos de cabeza al último níscalo que quedaba en la base del viejo roble.
    Rapunzel, con un nuevo look de pelo al dos, comentó asqueada:
- Estos dos han convertido la casa de caramelo en un albergue rural y tienen a la bruja haciendo paellas de noche y de día.

    Los personajes se alejaron del bosque siguiendo los miles de carteles que lo señalizaban. No volverían más... A no ser que el espíritu del bosque consiguiera inculcar en los humanos la necesidad de la Fantasía.

© Rafael Martínez SaineroPirata 2015

Los cuentos ya no son lo que eran... Los bosques, tampoco.


El Aizkolari

   Guadalajara, Castilla, es famosa por sus jornadas populares dedicadas a los cuentos. El maratón (de cuentos) que se celebra cada año en la capital alcarreña, reúne a los mejores cuenta-cuentos de la comarca y alrededores. Uno de los más afamados cuentistas de la localidad es el Señor Karnizero, alias “El Aizkolari”.

    Con un nutrido grupo del PPP (palmarios palmeros pelotaris) a su espalda, aplaudiendo y asintiendo todos ellos, el señor Karnizero púsose delante de las cámaras de la Televisión Pública, y nos contó uno de sus cuentos preferidos:

    Érase una vez que se era, un flautista malvado que se llamaba Meléndikus. Este siniestro intérprete pop tenía una flauta mágica de la que surgían ponzoñosas melodías que hacían enfermar a los árboles. El pérfido y desleal  grupo político opositor al honorable equipo de Gobierno del Ay untamiento de Villalocalidad había pagado al flautista para que matara a los árboles con su maldita música, por lo que los buenos gobernadores del pueblo, cada vez que tenían que acometer una obra pública, se veían obligados a talar los árboles en 500 metros a la redonda. 

    Una guapa princesa, que además de infanta real era arquitecta y técnica cualificada de medio ambiente, certificó la enfermedad de los vegetales, y para preservar la seguridad de sus estimados ciudadanos (no fuera a ser que se les cayera alguna rama encima) los buenos concejales aplicaron el hacha sin que les temblara el pulso, para "poner en valor" las ingentes masas de cemento que a modo de solárium, fomentan la vida sana y el buen color de la vecindad.

¡Yo, queridos ciudadanos y ciudadanas… - arengó el apuesto concejal de obras - …soy el mayor defensor del medio ambiente, ya lo sabéis!... Pero esto era necesario. Ahora, el flautista Meléndikus, que ha tenido a bien convertirse en tránsfuga, y que, arrepentido sobremanera de sus execrables actos del pasado, ha desertado  de las hordas del mal, os interpretará un bonito tema mientras recogéis los trozos de leña y los depositáis en ese camión donde reza: “MADERAS KARNIZERO e HIJOS”… y así colaboráis con el medio ambiente, reciclando y eso…

    La chusma, convertida en populacho, lloró lágrimas desordenadas de felicidad, y todos los habitantes de Villalocalidad vivieron más o menos felices y comieron perdices.

© Rafael Martínez SaineroPirata 2015



El mismo trágico final

    A las puertas del Palacio del Infantado, donde se celebraba en quincuagésimoenésimo Festival Maratoniano del Cuento de Guadalajara, se convocó una manifestación de perdices indignadas. Reivindicaban las pobres aves, y con más razón que santas, que para ser felices no es necesario comer perdices a trochimoche.
    Cochinillos asados, ensaladas o patés de oca, también podían servir.

© Rafael Martínez Sainero, Pirata 2015



Paco Ibáñez / José Agustín Goytisolo "Erase una vez"

Erase una vez…

    Lentejito no entendía por qué todo el mundo le aconsejaba comprarse un bosque para perderse en él. ¡Qué cruel y egoísta es la gente! Sin embargo, harto de sus congéneres, hizo caso a las recomendaciones. 
    Ahora no desea encontrar la salida. Es un pirata honrado, vive feliz con una bruja hermosa, y juegan con su mascota: un lobito bueno al que hace ya tiempo los estúpidos corderos dejaron de maltratar.

© Rafael Martínez SaineroPirata 2015

miércoles, 3 de septiembre de 2014

334.- DIVIÉRTETE CAMBIANDO LOS CUENTOS CLÁSICOS

Los tiempos cambian, ahora no pasa nada por despertar bellos durmientes de un beso en el capullo... de la rosa que
abraza sobre su níveo y depilado pecho. / "El porqué de las cosas" de Monzó


Desde el magnífico blog "Club de Escritura" (recomendado en esta modesta página virtual vuestra) Toño nos invita a conocer la obra de uno de los grandes: Quim Monzó. Para ello, no puede ponernos mejor aperitivo que el extraído del libro "El porqué de las cosas", una preciosa variación sobre el cuento clásico "La Bella Durmiente del Bosque", narración transmitida de generación en generación mediante tradición oral, y cuyas primeras versiones escritas debemos al italiano Juan Bautista Basile y al gabacho Carlos Perrault... Disfrutadlo, porfa:




El Vals de Aurora

La bella durmiente

    En medio de un claro, el caballero ve el cuerpo de la muchacha, que duerme sobre una litera hecha con ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores. Desmonta rápidamente y se arrodilla a su lado. Le coge una mano. Está fría. Tiene el rostro blanco como el de una muerta. Y los labios finos y amoratados. Consciente de su papel en la historia, el caballero la besa con dulzura. De inmediato la muchacha abre los ojos, unos ojos grandes, almendrados y oscuros, y lo mira: con una mirada de sorpresa que enseguida (una vez ha meditado quién es y dónde está y por qué está allí y quién será ese hombre que tiene al lado y que, supone, acaba de besarle) se tiñe de ternura. Los labios van perdiendo el tono morado y, una vez recobrado el rojo de la vida, se abren en una sonrisa. Tiene unos dientes bellísimos. El caballero no lamenta nada tener que casarse con ella, como estipula la tradición. Es más: ya se ve casado, siempre junto a ella, compartiéndolo todo, teniendo un primer hijo, luego una nena y por fin otro niño. Vivirán una vida feliz y envejecerán juntos. 




    Las mejillas de la muchacha han perdido la blancura de la muerte y ya son rosadas, sensuales, para morderlas. Él se incorpora y le alarga las manos, las dos, para que se coja a ellas y pueda levantarse. Y entonces, mientras (sin dejar de mirarlo a los ojos, enamorada) la muchacha (débil por todo el tiempo que ha pasado acostada) se incorpora gracias a la fuerza de los brazos masculinos, el caballero se da cuenta de que (unos veinte o treinta metros más allá, antes de que el claro dé paso al bosque) hay otra muchacha dormida, tan bella o más como la que acaba de despertar, igualmente acostada en una litera de ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores.

Quim Monzó
"El porqué de las cosas"

Impresionante fotografía retocada de la gran Annie Leibovitz, con Zak Efron en el papel de Príncipe.



Bueno, un estupendo relato ¿verdad? Tan real como la vida misma... 

Como el didáctico blog de Toño es en realidad un continuo y espléndido curso de microrrelatos, nos propone un primer ejercicio: Darle una vuelta o dos a cualquier cuento clásico. ¡Maravilloso! No he podido resistir la tentación y me he puesto a ello, oye... Claro que a mí no me ha quedado tan "fisno"como a Monzó. Espero que "sus" guste:



Juanito y las habichuelas mágicas

    Juanito regresó a casa muy contento y le contó a su madre que un señor le había cambiado la vaca por un puñado de habichuelas mágicas. Sintió entonces un tremendo golpe en la cabeza y cuando despertó, se encontró atado fuertemente a una silla. Su madre, despeinada y con los ojos desorbitados, estaba sentada frente a él, con un plato en la mano.

- Hijo mío - le dijo - He cocinado este rico plato de habichuelas "mágicas" para comérmelo delante de ti. Me ha costado caro... ¡Una vaca, ni más ni menos! Por cada judía que me coma, te daré una bofetada. Así aprenderás a no ser tan crédulo y estúpido.

    Juanito amaneció con la cara desfigurada a golpes. Frente a él, su madre estaba tendida en el suelo, sobre un charco de sangre e intestinos. De su desgarrado vientre, surgía un grueso tronco de árbol lleno de ramas que se perdía por encima del agujereado tejado.

© Rafael Martínez Sainero, Pirata 2014



domingo, 20 de octubre de 2013

216.- El Príncipe Azul y las Tres Princesas



"Prince Charming" Adam and the Ants

Como acabar de una santa vez con el Príncipe Azul

El Príncipe Azul y las tres princesas

    Lisardo Humberto de Hambsburg y Kronenberg, príncipe heredero de Fridonia, tenía la sangre más azul que el cielo del mediodía. Era el pretendiente perfecto, el soltero de oro por antonomasia: Rico, alto, guapo, fornido, bien dotado (tanto para las artes como de atributos viriles) elegante, educado en los mejores colegios de la Gran Bretaña, joven apuesto de finos modales y sutil sentido del humor, conocedor de las normas de etiqueta y protocolo, culto, fino gourmet, entendido en vinos, gran deportista y bailarín, un tipo con clase para dar y tomar, todo un caballero respetuoso a más no poder con las damas.



    El monarca de Fridonia llamó un día a su hijo al salón del trono y le planteó la siguiente cuestión:
- Lisardo Humberto, amado hijo mío, a la vista está que me voy haciendo viejo y es hora pues de que zanjemos de una vez por todas el asunto de la sucesión. Antes de que abdique en tu persona deberás desposarte. Con tal motivo he escogido a tres hermosas princesas de entre los reinos que nos son leales. Una de ellas habrá de ser tu futura consorte.


- Tu voluntad es la mía, padre… - dijo el príncipe - ¿Quiénes son ellas?
- Son las más perfectas princesas que pisan la tierra, cualquiera de ellas puede darte hijos e hijas que engrandecerían el egregio linaje del que eres máximo exponente. Ellas son:
Catalina de Krissia, Anastasia de Bielotveria y Zenobia de Kikiristan. También he decretado que las tres candidatas habrán de pasar una prueba. Tú valorarás el resultado de la misma, pues la elección final es tuya.
- ¿Y en que consiste ese examen, padre?
- A cada una de ellas se le ha entregado un millón de escudos de oro en efectivo para que se lo gasten en lo que estimen conveniente, teniendo en consideración que han de mirar por la felicidad del regio matrimonio y, en la medida de lo posible, por el bien del reino.
- Así sea, mi Señor.



    Al cabo de dos meses de los acontecimientos narrados, presentáronse en la corte de Fridonia las tres bellas nobles ante el príncipe Lisardo Humberto.


    Catalina de Krissia habló la primera:
- ¡Oh, mi señor, que el cielo guarde!... Yo he gastado el dinero en los más lujosos y esplendorosos tesoros, los más fastuosos trajes y los más maravillosos regalos. Todo para vos, pues nada quiero para mí, que también soy vuestra.


    Anastasia de Bielotveria dijo:
- Yo, al contrario que mi noble competidora, gasté las coronas de oro en mi propia persona. Adquirí los mejores perfumes, los más embriagadores aromas que solo se pueden conseguir en remotas tierras de magos y alquimistas; Conseguí los afeites y aceites corporales que conservan la juventud durante muchos años. Compré los vestidos más lujosos, confeccionados con sedas de oriente y los tejidos más caros que se pueden adquirir en este mundo. Todo ello, mi señor, por convertirme para vos en la mujer más bella del Orbe, pues vos lo merecéis… y porque yo lo valgo.


    El príncipe azul asintió con una leve reverencia y dio la palabra a la princesa Zenobia de Kikiristan:
- Yo, mi príncipe, invertí el dinero en armar un poderoso ejército que, durante este tiempo, ha conquistado para vuestro reino ingentes territorios y países. Ahora Fridonia es un imperio y vos, su futuro dueño.


    Quedaron el rey y su hijo gratamente impresionados con las exposiciones de las reales candidatas. Dada la sublime belleza y la demostrada inteligencia de que habían hecho gala las tres jovencitas, cabría suponer que el fallo de la prueba supondría una difícil y larga deliberación previa, pero el príncipe apenas tardó un instante en tomar su decisión, y acercándose al trono, comunicó al oído de rey su elección final.

FIN

© Rafael Martínez Sainero 


Los que no conozcan el final de esta vieja historia se preguntarán:
¿A quién escogió? ¿Quién fue la agraciada? ¿Quién se convirtió, a la postre, en la emperatriz de Fridonia?
La respuesta es obvia: La de las tetas más grandes. Y es que, queridos lector@s, los tíos, incluidos los príncipes azules, "semos asín". Espero que esto, queridas mías, os sirva de ejemplo y lección. Recordad pues, que jamás de los jamases, por mucho que os lo juren entre flores y románticos poemas, os miran primero a los ojos y después al corazón.

jueves, 13 de junio de 2013

177.- Maratón de Guadalajara: Viviendo del Cuento

El Monstruo de la Comida Basura intenta intimidar, sin éxito aparente, a una niña que le adora.

Atraído por su fama de “mantener viva la tradición oral”, llegué a la ciudad de Guadalajara (Castilla) un verano del siglo pasado. Una vez superada la pequeña decepción que supuso constatar que se referían a otro tipo de “tradición oral”, y al poco de instalarme junto con mi esposa y mis dos hijos pequeños en nuestro nuevo hogar, observé con horror que un numeroso grupo de lugareños de mirada vacua se agolpaba en la puerta de mi domicilio. La mayoría estaba en un estado muy cercano al coma etílico. La música bacaladera atronaba en las traseras de sus coches. Decenas de estridentes charangas desfilaban entonando tonadillas infernales, mientras eran seguidos por incontables peñistas vociferantes que sujetaban desproporcionados vasos de plástico rebosantes de bebidas ponzoñosas. Un niñato muy gracioso introdujo un petardo enorme en mi buzón, que saltó por los aires tras la explosión. Otros se dedicaban a empapelar el portal con pegatinas y a derramar calimocho, orina y vomitonas por el suelo. Estuvieron así una semana entera, en la que, a pesar de tener que levantarme todos los días para ir sonámbulo al trabajo, no pude pegar ojo ni un solo minuto.

Para el que no lo sepa, las peñas de las ferias y fiestas de los pueblos son consideradas asociaciones culturales
y cobran subvenciones públicas para, por ejemplo, organizar campeonatos de mus o hacer paellas en el parque.
A la derecha, un lema "inspirado" que se pasea por las calles estos días. Lo dice todo...

Comparado con lo que viví en aquellos días, los famosos “escraches” a políticos del Partido Popular que tan de moda se han puesto en nuestros días, y por los que las plataformas reivindicativas que los efectúan han sido recientemente galardonadas por organismos europeos, no son sino amables visitas de cortesía. Yo también llamé a la policía durante el feroz acoso, pero pasándose por el forro del escroto las leyes y las ordenanzas municipales sobre "botellones" y decibelios, los amables agentes me contestaban que no podían hacer nada, ya que “Estábamos en fiestas”.

Pero no todo era barbarie provinciana en nuestra nueva ciudad, también había gente civilizada, que una vez despojada de sus uniformes de peñistas, eran capaces de tener iniciativas culturales. En el año 1992, con la sana intención de batir un récord para el libro Guinness de los mismos, se celebró la 1ª Maratón de Cuentos de Guadalajara, que fue un exitazo de prensa y público y al que acudieron literatos de la talla de José Luis Sampedro o Antonio Buero Vallejo. El caso es que la cosa cuajó y el evento se viene celebrando puntualmente cada año, habiéndose convertido en una cita ineludible en la vida cultural de la ciudad.

Diversos carteles de otras ediciones del evento. El del tío que se baña en la masa encefálica de un señor
craneotomizado no tiene desperdicio. Hasta trampolín ha puesto. 

Paco Ibáñez "Erase una vez"

Este año el maratón alcanza su "veintidoseavavigesimosegunda" edición, lo que es altamente "congratulante". Se subtitula: "De Cueva en Cueva y de Bar en Bar". El bellísimo Palacio del Infantado será, como siempre, el marco ideal para esas 46 horas ininterrumpidas de narraciones, que comenzarán el día 14 de junio y concluirán el 16. 



En esta edición, que está dedicada a la tradición oral (de hablar) se ha invitado a un grupo de señores y señoras de color (negro) a los que se les dará una merienda. Vienen de Sudáfrica, o sea que son claramente subsaharianos subalpinos, y, al parecer, son especialistas en contar cuentos en cuevas… o algo así… 
Animaros a acudir que es digno de verse y oírse... mu gonito, mu gonito todo (¡Y en idioma zulú!)... Por cierto… ¿Cuántas veces se habrá repetido en el trascurso de todos estos años el cuento de Caperucita Roja? Vá usté a saber…

Caperucita y su nuevo "churri", Feroz jr., dirigiéndose a montar un sarao ( y quién sabe si un trío) en casa la abuela.

A propósito de cuentos y de cuevas, he rescatado del baúl de los recuerdos el relato que abría mi libro "recopilero" “Los Cuentos chapuzas de Sir James” (Editorial Mendrita, 1977) y que se intitulaba: El Ogro Malo. Sirva de humilde contribución a estas jornadas grandes del cuento que se celebran en "Guada"... ¡Que Dios os pille confesaos!

¡Qué apretables son las lugareñas bávaras teutonas! - Pensaba el ogro.

“Volverás la vista atrás y te hallarás entre jirones de niebla, cuando el pesar o la alegría, 
y no el recuerdo, ocupaban tu vida.” 

El ogro malo

    Erase una vez un ogro malo, muy malo, que vivía solo en una cueva en lo alto de las montañas. Cazaba y pescaba cuando tenía hambre, y dormía cuando sentía sueño. Si veía a algún lugareño acercarse a su cueva, el ogro rugía y vociferaba amenazas con voz ronca, pues los lugareños le caían muy mal y deseaba estar solo y en paz.
    Pero pasó el tiempo y el ogro comenzó a sentir un extraño desasosiego. Un día de primavera el viento trajo ecos de lejanas músicas a su gruta y el ogro se sintió muy solo. Decidió seguir el rastro de aquellas alegres melodías y, bajando de las altas cumbres, llegó a un pequeño pueblo que estaba en fiestas. Observó detrás de un árbol a varias lindas muchachuelas que bailaban tregua y bailaban catala formando un círculo alrededor de una inmensa hoguera. Entonces el ogro, sin saber muy bien por qué, deseó bailar junto a ellas y abrazarlas. Cuando se unió a la fiesta, la música cesó. Los habitantes del pueblo se asustaron al verle pues llevaba décadas sin peinarse y no en vano era un ogro malo. Los mozos intentaron meterle en el pilón pero el ogro no se dejó. Gruñó varias veces y todos salieron corriendo despavoridos y se encerraron en sus casas. El ogro quedó frustrado y regresó a su cueva.
    Pero sucedió que el perfume de las hermosas ninfas había hechos estragos en el alma del ogro, y siguió bajando al pueblo cada vez que oía la música, eso sí, esta vez correctamente peinado. Los lugareños se acostumbraron a ver al ogro, que en el fondo no era tan malo, y cierto día, las chicas le permitieron unirse a ellas en sus bailes alrededor del fuego, con el consiguiente ataque de celos de los mozos peñistas, egoistones y maquineros en grado sumo. El ogro tomó confianza y de cuando en cuando invitaba a una chica a su cueva, donde bailaban tregua y bailaban catala y se hacían cosquillitas hasta el amanecer. La fama del ogro y sus cosquillitas pasó de boca en boca, creándose una auténtica tradición oral en ambos sentidos, y el ogro era muy feliz porque todas las muchachas de la aldea querían ir a su cueva, y a él lo de bailar tregua y bailar catala no le desagradaba, pero lo que más le gustaba era lo de las cosquillitas.
    Pero un día el ogro conoció a una chica muy mona, prima lejana de uno de los lugareños. Hablaron, bailaron, se enamoraron, se casaron y vivieron felices y comieron perdices, aunque hubo días que fueron infelices y solo comieron bayas. Pasó el tiempo y el ogro se vio rodeado de pequeños ogritos que jugaban alegres por la cueva, y a pesar de que amaba a la chica guapa que ahora era su esposa, recordaba con nostalgia los días en que se llevaba chicas a la cueva, y entre bailes de tregua y bailes de catala, las hacía cosquillitas.

© Rafael Martínez Sainero, Pirata 1981



Y ahora nos dejamos de cuentos, y al más puro estilo machista respetuoso de "El Pirata Fanzine", desmantelamos unos cuantos cuentos infantiles clásicos:

Este gran ilustrador supone una secuela de la saga, en la que la pobre Blanca tiene que aguantar al vago del Príncipe y cuidar a la prole. En otro supuesto vemos a la señora de Gruñón, ocultando a su amante, y por último, un anuncio de "birra" que nos ilustra un final más que feliz. 

Blancanieves, un clásico de las versiones porno.

Uno de los cómics clásicos que marcaron mi infancia fue una versión erótica de este cuento, que se llamaba "Blancanieves y los siete enanos viciosos"... Estaba maravillosamente ilustrada. La Reina mala era un portento de voluptuosidad. Bueno, y Blancanieves también.



Blancanieves

La regente de un reino ficticio intenta asesinar a la princesa Blancanieves porque según un espejo, es más guapa que ella. "El Cazador", un asesino a sueldo contratado para ejecutarla, se apiada de la chica y la deja libre. Blanca se refugia en una residencia de enanos durante un tiempo, pero la reina descubre el pastel y, disfrazada de anciana/bruja, envenena a la muchacha con una manzana. Al final, un príncipe que pasaba por allí besa a la yacente moza, quien, inexplicablemente, resucita. Al final, tanto Bruce Willis como el Cazador están muertos.



Cenicienta

Una madrastra y dos hermanastras putean a modo a una chica llamada Cenicienta que les hace las tareas domésticas. Gracias a la magia de un hada madrina, Cenicienta se liga al heredero al trono y se venga de las harpías que la sojuzgaban. Entre tanto, la moza pierde zapatos, su look fashion, y hasta los papeles.



La Bella Durmiente

Una bruja, mosqueada porque no le han invitado a un bautizo, lanza una maldición a la princesa. La maldición se cumple y todo el reino se echa una siesta de muchos años de duración. Otro príncipe que pasaba por allí, le da un morreo a la princesa y todos se despiertan. La Bruja eleva una queja a la Asociación de Consumidores de Maldiciones. La princesa declara a la prensa que hubiera jurado que cuando se quedó dormida llevaba las bragas puestas.



El Mago de Oz

Un huracán traslada la casa de Dorita, a Dorita propiamente dicha, y a su perro Totó, hasta el país de Oz. La fatalidad hace que la casa caiga encima de una bruja, que muere en el acto. Dorita le roba los zapatos a la víctima y recibe el aviso de un hada de que la hermana de la finada ha jurado venganza. La chica huye por un previsible camino de baldosas amarillas y va haciendo amistad con un montón de gente con problemas y acomplejados varios que la acompañan hasta el castillo del mago de Oz. Tras muchas vicisitudes y sobreviviendo a varios atentados, llegan hasta el susodicho mago, que resulta ser un fraude. Al final, la niña baila claqué y regresa a Kansas, donde es detenida por el homicidio involuntario de la bruja de la Alemania del Este (RDA) y por apropiación indebida de calzado ajeno. Además de la bruja, Bruce Willis resulta que también estaba muerto.



Peter Pan

Unos niños londinenses son raptados por un insoportable adolescente con poderes y mallas ajustadas a lo Errol Flynn/Robin Hood, que los lleva a Nuncajamás, un absurdo lugar donde residen unos piratas medio subnormales, que también les secuestran, un poblado de indios norteamericanos, una panda de sirenas y gentuza variopinta. Al final logran escaparse y regresan a Londres. A Dios gracias.



Pinocho

Un carpintero frustrado por no tener hijos fabrica una marioneta con forma de niño. Un hada le da vida y le transforma en humanoide, pero el niñardo de los huevos tiene poco carácter y se convierte en un delincuente. Un desafortunado día en el parque de atracciones con los amigotes hace que todos acaben metamorfoseados en pollinos rebuznantes, vaya usté a saber porqué, y, entre pitos y flautas, acaban todos en la barriga de una ballena. A destacar el poder de crecimiento de la porra del niñardo cuando se tira el pegote y su amistad con un grillo que ejerce de guru con el joven. Al final todo acaba bien y Bruce Willis no sale en esta.


Más cuentos famosos: La Sirenita (La epopeya de un engendro mitad niña, mitad merluza, que anida sobre los capós
de los coches patrulla de la policía Loca) y Rapunzel, una secuestrada que no puede ir nunca a la pelu.

La Bella y Pepe, defensa madridista / Jacobo y las habichuelas mágicas / El Flautista de Hamelín cambia
ratas por macizas / Ricitos de Oro y los tres osos.

Graciosa pose de las Princesas Disney y parodia de Cosplay de la misma. En el centro, unas aguerridas y sexys
Blancanieves, Alicia y Caperucita Roja.



Alicia en el país de las maravillas

A una niñarda le da un chungo al estómago y se queda frita. Tiene una pesadilla en la que ve a un conejo con reloj que se mete en un agujero. La tía le sigue y acaba en un país fantástico en el que todos están drogados o padecen desarreglos psicóticos graves. Está a punto de morir decapitada pero se despierta a tiempo. Al final, resulta que Bruce Willis está muerto... ¡Y majara perdío!.

Eróticas y sexistas versiones de Alicia in Wonderland.


El mundo de la Fotografía, el del Musical y el de la Literatura también han bebido de las fuentes inspiradoras
del señor Lewis Carrol. Los hongos alucinógenos son un componente esencial en todo este invento.

¿Qué os decíamos? Tanto consumo de setas al final se paga caro... ¡Menudo melocotón que me lleva la niña! Eso pasa por juntarse con gusanos, majaras, gatos tiñosos y demás hierbas...


Vamos ya terminando con este bonito "post" dedicado al cuento, con unos vídeos "molones" que "están padre". El que sigue es una maravilla de spot comercial que ha ganado todos los premios habidos y por haber de publicidad creativa. Seguramente os suene el cuento: "Los tres cerditos"